Un menonita mexicano radicado en la región oriental de Santa Cruz es el primer y único preso por los incendios intencionados que arrasaron varios millones de hectáreas en la Amazonía en los últimos meses, informó hoy el viceministro de Tierras, José Manuel Pinto.
La Amazonía y otras regiones bolivianas son arrasadas todos los años por incendios intencionados, sin que haya habido un arresto hasta ahora, cuando fuentes oficiales y diplomáticas comentan planes del Gobierno del presidente Evo Morales para expulsar del país a miles de colonos menonitas.
Pinto confirmó a Efe que un juez ordenó el lunes la reclusión preventiva del menonita Abraham Dyck Wiebe, de 29 años, que fue sorprendido "in fraganti" cuando iniciaba un incendio en un pastizal, sin autorización, en esa región fronteriza con Brasil.
Las quemas intencionadas, llamadas "chaqueos", son comunes entre los indígenas y campesinos bolivianos en esta época del año, para ampliar la frontera agrícola y limpiar sus campos de rastrojos.
Según medios locales, el abogado de Wiebe, Waldemar Rojas, dijo que su defendido es un "chivo expiatorio" para mostrar que el Gobierno aplica sanciones para frenar los incendios, después de recibir fuertes críticas por su inacción en los últimos meses.
Rojas aseguró que Wiebe sólo limpiaba un área próxima a la escuela de su comunidad, para evitar que las víboras ataquen a los niños o al ganado.
Pinto reconoció que Wiebe es el primer procesado por chaqueos, afirmó que se están "identificando otros predios" de extranjeros y bolivianos para sancionar a quienes prenden fuegos sin permiso, y señaló a "empresarios brasileños y menonitas" como principales causantes de la deforestación y los incendios.
La detención de Wiebe se produce cuando miles de menonitas, mayoritariamente de origen mexicano, están en vilo en Bolivia ante la posibilidad de que les quiten sus tierras o se revoque su permiso de residencia por planes del Gobierno de Morales.
El director del Instituto de Reforma Agraria (INRA), Juan Carlos Rojas, confirmó a Efe que a 200 familias de la colonia menonita de Río Negro, en el departamento del Beni, limítrofe con Brasil, las engañaron y les vendieron tierras estatales a más de 600 kilómetros de La Paz, y ahora deben devolverlas.
A esa y otras colonias el Gobierno intenta aplicarles la ley de "Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria", de 2006, que ordena examinar la legalidad de la propiedad de tierras, así como expropiar las que no estén en producción.
Las primeras familias de menonitas -seguidores de la doctrina anabaptista del reformador holandés del siglo XVI Mennon- llegaron a Bolivia en 1954.
Ahora hay entre 50.000 y 60.000 menonitas canadienses, mexicanos, bolivianos, paraguayos y estadounidenses en unas 60 colonias dedicadas a la agricultura y la ganadería, con su estilo de vida fundamentalista y anacrónico.
En 2009 se informó a los de Río Negro que debían desalojar las tierras y, según Rojas, se les ofreció ayuda para comprar otras, pero "se han resistido a cumplir la resolución" e incluso "han comprado" a campesinos de la zona para defenderse.
Los menonitas también están preocupados por un plan del Gobierno de Morales para regularizar su situación migratoria.
El embajador de México en La Paz, Rafael Cervantes, dijo a Efe que algunos menonitas de su país tienen "inquietud por lo que consideran la pérdida de sus derechos adquiridos de residencia permanente".
El ministerio del Interior emitió una resolución para otorgar a los menonitas "permanencia temporal por dos años para la obtención o renovación de documentación migratoria", lo cual supone la anulación de su actual estatus de residencia.
El Gobierno nacionalista e indigenista de Morales elabora una nueva ley migratoria que, a diferencia de la actual, incluirá mecanismos para restringir el establecimiento de extranjeros.