La Corte Superior del condado de Los Ángeles falló hoy en contra de la petición de los abogados de Roman Polanski para que el cineasta pudiera ser sentenciado sin comparecer ante el tribunal.
El juez que preside el caso, Peter Espinoza, se mostró contundente a la hora de afirmar que el director ganador de un Óscar por "The Pianist" (2002) tenía que ser entregado a las autoridades estadounidenses para poner fin a este proceso iniciado hace tres décadas.
"He dejado claro que necesita entregarse", aseguró Espinoza, quien el pasado 6 de enero accedió a valorar una propuesta de la defensa de Polanski para zanjar el juicio sin la presencia del director.
Los abogados del cineasta aseguraron que apelarán la decisión del magistrado.
Polanski, de 76 años, fue denunciado en 1977 por violación a una niña de 13 años después de una sesión fotográfica en Los Ángeles y huyó a Francia en 1978, desde donde no puede ser extraditado, para evitar un juicio en EE.UU.
El pasado septiembre, la Policía suiza detuvo al director, quien se encuentra bajo arresto domiciliario en el país alpino a la espera de saber si será finalmente enviado a EE.UU.
Por su parte, Samantha Geimer, la joven que sufrió el abuso sexual, acusó formalmente el jueves a la fiscalía del condado de Los Ángeles ante los tribunales por lo que consideró una violación del estatuto de los derechos de las víctimas al no ser consultada por las autoridades antes de que se pidiera la extradición del director.
Geimer, que en 1997 perdonó públicamente a Polanski, ya había pedido en enero del año pasado que la justicia desestimara los cargos contra el acusado.
La víctima, ahora casada, madre de tres hijos y residente en Hawai, ha demostrado en varias ocasiones estar cansada de este proceso y querer poner fin a ese capítulo en su vida.
En 1993, Polanski y Geimer llegaron a un acuerdo extrajudicial por el que, según la prensa estadounidense, el director acordó indemnizarla con, al menos, medio millón de dólares.
Los abogados de Polanski han intentado repetidas veces que la Corte Superior del condado de Los Ángeles ponga fin al caso sin que sea necesario que el cineasta, considerado un fugitivo, regrese a EE.UU., para lo que alegan fallos procesales.
La defensa sostiene que el documental "Roman Polanski: Wanted and Desired" (2008) mostró una presunta falta de profesionalidad de los implicados en la administración de la justicia y arrojó dudas sobre la validez del procesamiento del director de cine.