Guerras, dictaduras, represión y crisis económicas han marcado la historia de Argentina durante los dos últimos siglos, aunque el país tiene hoy una democracia asentada que es motivo sobrado para celebrar el Bicentenario, sostuvo el historiador Mario "Pacho" O'Donnell en una entrevista con Efe.
Argentina "puede celebrar gozosamente estos 200 años de independencia porque es hoy un país entero, digno, con una democracia funcionante", asegura O'Donnell, un intelectual polifacético que, además de apasionado de la Historia, es escritor y especialista en psicoanálisis.
"Hemos heredado de nuestros "Hombres de Mayo" la inteligencia y el coraje para superar dificultades", afirma.
Entre esos "Hombres de Mayo", el historiador rescata a las grandes figuras de la Historia argentina y a los nombres de dos catalanes: Domingo Matheu y Juan Larrea, que formaron parte de la llamada Junta de Mayo y que "no colaboraron por traidores, sino por la alianza inicial con los comerciantes españoles".
En el origen de la Independencia argentina hay un trasfondo económico, con la alianza de los comerciantes españoles, recuerda el historiador, contra el virrey Baltasar Hidalgo Cisneros, para conseguir abrirse una vía comercial con Inglaterra.
La caída de Cisneros se precipita el 25 de mayo de 1810 y da lugar a un proceso que deriva en la declaración de Independencia, en 1816.
Durante estos 200 años, "hemos superado una tiranía de las más sangrientas que el mundo conoció, dictaduras cívico militares, hiperinflaciones inauditas y una gran crisis en 2001 de la que salimos con sangre, sudor y lágrimas, y sin ayuda de nadie", relata O'Donnell.
Dos siglos de "encuentros" y "desencuentros" que han terminado en "un proyecto de país que es el proyecto de la democracia, una democracia intensa, donde los conflictos se dirimen en superficie, donde los intereses están a la vista de todos", afirma.
Argentina, continúa, llega al Bicentenario "mucho mejor" de lo que estaba en 1910, en la celebración del Centenario, cuando "algunas familias muy ricas vivían muy bien, pero el pueblo vivía muy miserablemente, con represión, con fraude electoral y no había ninguna ley social que protegiera a los trabajadores".
No obstante, Argentina tiene todavía muchas asignaturas pendientes y una de ellas, admite, es "ubicarse en este mundo complejo, especialmente en Suramérica, aunque en la región se está llevando a cabo un proyecto de mayor unidad como nunca se había registrado".