Una huelga de trabajadores del Registro Automotor de Argentina mantiene bloqueado el ingreso al país de unos 35.000 vehículos y demora la exportación de otras 30.000 unidades, informaron hoy a Efe fuentes sindicales.
El ministro argentino de Justicia, Julio Alak, se comunicó este lunes con dirigentes sindicales para buscar una salida al conflicto, pero la medida se mantendrá hasta no "recibir una propuesta concreta" de aumento salarial, indicó la secretaria general de la rama judicial de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Isabel Vieyra de Abreu.
Unos 35.000 automóviles procedentes del exterior, gran parte de ellos fabricados en Brasil, permanecen retenidos en el puerto de Zárate-Campana, a 70 kilómetros de Buenos Aires, a la espera de recibir los permisos correspondientes emitidos por el Registro Automotor, que hace huelga los martes, miércoles y jueves desde hace aproximadamente un mes.
Además, al menos 30.000 vehículos esperan para ser exportados por las multinacionales de automoción que operan en Argentina, que el año pasado colocó 447.953 automóviles en otros mercados e importó 435.767 unidades.
"Hace más de un año y medio que pedimos una mesa de negociación y no hay respuesta. Pedimos (un plus) de 1.500 pesos (365,8 dólares) de emergencia y un incremento salarial del 40 por ciento, teniendo en cuenta que los sueldos van desde los 2.500 pesos (609,7 dólares)", señaló Vieyra de Abreu.
Debido a la huelga, los automóviles no reciben la verificación que realizan los empleados del Registro Automotor, dependiente del Ministerio de Justicia, la cual permite iniciar los trámites para patentar la unidad y sacarla al mercado.
El sector de automoción también se vio afectado en los últimos días por el conflicto entre Argentina y Brasil a raíz de la aplicación de medidas proteccionistas por parte de ambos países.
El Ejecutivo brasileño impuso hace dos semanas licencias no automáticas a la importación de automóviles de todo el mundo, aunque la medida se ha interpretado en Argentina como una represalia a las barreras que este país impone a los alimentos procedentes de Brasil.