Una iniciativa de ley de reforma fiscal enviada por el presidente guatemalteco, Álvaro Colom, al Congreso para su discusión, plantea el aumento a tres impuestos y la creación de uno nuevo con el fin de dotar de mayores recursos al Estado en el 2010, informaron hoy fuentes parlamentarias.
Según la iniciativa, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) deberá incrementarse de 5 a 6 por ciento, mientras que el Impuesto de Solidaridad (ISO), de asistencia a las municipalidades, de 1 a 2 por ciento.
También plantea que el Impuesto de Timbres Fiscales y Papel Sellado aumente del 3 al 6 por ciento.
Además, contempla la creación de un impuesto a la telefonía móvil de 15 centavos de quetzal (casi 2 centavos de dólar) por cada minuto.
Con esta propuesta, el Ejecutivo contempla aumentar la recaudación tributaria en unos 3.200 millones de quetzales (385,42 millones de dólares) en el 2010.
El diputado Mario Taracena, de la gobernante Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), reconoció hoy, en declaraciones a una radio local, que el presidente no planteó una reforma fiscal como lo había anunciado sino un incremento de impuestos.
Taracena, quien dirige la Comisión de Finanzas del Parlamento, apuntó que esperaban una propuesta relacionada con el contrabando y la evasión fiscal y no solo basada en el incremento de los tributos.
"Es un burdo aumento de impuestos", manifestó también el diputado Alejandro Sinibaldi, del opositor Partido Patriota (PP).
Según el parlamentario, con la creación del impuesto a la telefonía celular, el más afectado será el usuario.
La iniciativa de ley enviada este lunes por el presidente al Congreso tendrá que ser analizada por la Comisión de Finanzas para que le de su visto bueno o la rechace.
Los empresarios guatemaltecos anunciaron la semana pasada su rechazo al aumento de impuestos si antes no existe en el país un combate a la evasión fiscal y al contrabando.
Según el presidente de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), Juan Antonio Busto, por esos dos flagelos el fisco deja de percibir unos 6.000 millones de quetzales (más de 722 millones de dólares).
El director de la CIG, Javier Zepeda, también considera que la "mal llamada reforma fiscal" solo "es un burdo incremento a los impuestos que va a generar el cierre de empresas y causará menos empleo".