Juan Diego Amador, uno de los tres montañeros españoles rescatados el jueves en la Patagonia chilena, relató hoy que si la única tienda que mantenían en pie se hubiera roto quizá él y sus compañeros no hubieran sobrevivido una noche al raso, con temperaturas de hasta 15 grados bajo cero.
Amador explicó a Efe su experiencia en el monte San Valentín, situado en el Campo de Hielo Norte, a unos 1.800 kilómetros al sur de Santiago, donde permanecieron aislados desde el pasado día 15 después de que una ventisca les dejara sin material ni equipo de apoyo.
Los tres montañeros, procedentes de las Islas Canarias, fueron rescatados por un helicóptero del Ejército chileno, que les trasladó a la ciudad de Coyhaique, a unos 1.720 kilómetros al sur de la capital.
Amador, junto al policía de la localidad de Granadillas Alfredo Ramírez y el bombero Tomás Betancourt, fueron atendidos en el Hospital Regional de Coyhaique, donde se les suministró suero para compensar su deshidratación.
Los tres montañeros descansan ahora en un hotel de esa ciudad, donde permanecerán unos días para reponerse del esfuerzo realizado e intentar recuperar el material que dejaron en la parte baja del monte San Valentín tras iniciar su marcha, el día 6.
Amador, de 36 años, explicó que el día 15 realizaron una primera llamada a través del teléfono por satélite para comunicar su delicada situación, que empeoró con el paso de las horas cuando el viento y la nieve se intensificaron y sepultaron una de las dos tiendas que llevaban.
"Era lo suficientemente grave como para dar una llamada de atención" a los servicios de socorro de Canarias, según explica este profesor de Enseñanza Secundaria, quien añade que el día 16 las circunstancias, con una sola tienda disponible, se hicieron "más críticas".
"Una noche al raso no la íbamos a soportar", cuenta Amador, para quien "la situación se fue de las manos" ya que la montaña les "escupió" nieve con vientos de 70 kilómetros por hora y rachas de hasta 120 kilómetros por hora.
Amador, con experiencia en el ascenso a altas cumbres incluido el Everest, recordó que el equipo profesional del programa de Televisión Española "Al filo de lo imposible" también se topó el año pasado con estas adversas condiciones meteorológicas y, como ellos, tuvo que ser rescatado.
Refugiados a 3.000 metros de altura, a unas cinco horas de marcha hasta la cumbre del monte San Valentín, que se yergue a 4.000 metros sobre el nivel del mar, los tres montañeros resistieron "bastante deshidratados" tres días, en los que perdieron unos cuatro kilos, dice.
En ese tiempo, el teléfono, con placas solares que apenas lograban recargarlo, les "salvó la vida" gracias a la comunicación constante con el jefe del Estado Mayor de la IV División del Ejército chileno, Julio Valdés, y con el director regional de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi), Sidi Bravo.
Para ellos, así como para el equipo de socorro compuesto por integrantes del Ejército y de Carabineros, Amador sólo tiene palabras de gratitud por su "entrega y gentileza, ya que con un corazón tremendo hicieron mucho más de lo que eran sus obligaciones".
"Les quiero dar mi agradecimiento, en nombre de los tres, no sólo por su gran profesionalidad, como no he visto en ningún otro equipo de socorro del mundo, sino por su trato, que fue exquisito", recalca Amador, quien asegura que los planes de realizar este mes nuevas ascensiones en Chile quedaron descartados.
Tras pasar unos tres días en Coyhaique, los montañeros se trasladarán a Santiago, donde podrían reunirse con el cónsul de España en Chile, Nabor Manuel García, y esperan después poder viajar a Canarias cuanto antes para poder compartir la Nochebuena con su familia.
Según informa hoy el diario "El Mercurio", un operativo de salvamento de este tipo puede costar hasta 30 millones de pesos (unos 35.000 euros), que corren a cargo del Ministerio del Interior de Chile.
Asimismo, las autoridades chilenas hicieron un llamamiento para que todos los montañeros que emprendan expediciones arriesgadas en el país informen del número de personas que viajan, de los recursos con los que cuentan y de la ruta que seguirán.