El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, autorizó hoy a la congresista opositora Piedad Córdoba a ser de nuevo la mediadora en la liberación de rehenes de las FARC, bajo la condición de que sean entregados de manera "simultánea" los 24 secuestrados y tres cadáveres que la guerrilla tiene en su poder.
Desde el aeropuerto militar de Bogotá y antes de partir a Estados Unidos, Uribe señaló que Córdoba podría formar parte de la misión humanitaria junto con la Cruz Roja Internacional y la Iglesia católica encargada de recibir a los cautivos, después de que en abril pasado la desautorizara para esa tarea.
"El Gobierno autoriza para la liberación de los secuestrados que están hoy en poder de las FARC a la senadora Piedad Córdoba", manifestó el mandatario, al tiempo que condicionó su participación a que sean liberados "todos los secuestrados en forma simultánea".
"Son 24 secuestrados (de la fuerza pública) que están en poder de las FARC", precisó Uribe.
Además, el Gobierno exige la entrega en el mismo momento de "los cadáveres de los tres compatriotas secuestrados que murieron" en cautiverio.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron a mediados de abril que liberarían al cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo, secuestrado desde finales de 1998, y en junio señalaron que junto a él sería entregado otro militar que resultó herido en combate.
Pero los guerrilleros también pusieron una condición: que Córdoba estuviera presente en la entrega.
El gobernante colombiano agregó que la logística para la liberación de los rehenes la coordinará el alto comisionado para la paz, Frank Pearl, con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y las Fuerzas Armadas.
En respuesta, la senadora Córdoba agradeció el gesto del presidente Uribe, que calificó de "positivo", y le pidió una cita para ahondar en las tareas de intercambio humanitario con las FARC.
"He solicitado una cita con el señor presidente para avanzar en la discusión de los aspectos de fondo de dicha decisión, ya que las FARC hasta ahora solo han anunciado la liberación unilateral del cabo Pablo Emilio Moncayo y del soldado José Daniel Calvo", dijo la senadora a través de un comunicado.
Consideró, asimismo, que "el planteamiento del señor presidente implica el análisis de otros temas como el intercambio humanitario" y agregó que su "tarea, como colombiana y como congresista, es lograr que las partes en este conflicto puedan llegar a acuerdos y así cumplir el anhelo de paz".
En una carta posterior enviada al propio Uribe, Córdoba dejó clara su disposición "para abordar las definiciones de fondo sobre las liberaciones".
"Es importante el que usted pueda recibirme en su despacho, en el día y hora que usted disponga, y con la debida discreción con que estamos de acuerdo debemos manejar este tema", matizó Córdoba, quien aseguró haber recibido el mandato del presidente "con mucha esperanza".
La senadora se expresó así tras una reunión de varias horas con los miembros de Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP), un movimiento liderado por ella y constituido por intelectuales, ex secuestrados y familiares de rehenes.
Uno de los miembros más destacados del CCP, el escritor Iván Cepeda, comentó a Efe que la declaración de Uribe supone "un paso adelante", porque "abre de nuevo la posibilidad de debatir, dialogar y buscar una salida".
Pero, en contraposición, dijo que la condición de que sean liberados todos los rehenes supondría "un paso atrás", porque choca con la propuesta de las FARC de un "intercambio humanitario" de los policías y militares que tienen en su poder por rebeldes presos.
Esos policías y militares "canjeables" eran en un principio 22, pero las FARC han hablado en los últimos días de 23 y el mandatario colombiano dijo hoy que son 24.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar, calificó la decisión de Uribe de "un paso adelante muy positivo para lograr que poco a poco todos los secuestrados recuperen la libertad".
Mientras, el CICR "espera que en el menor tiempo posible las partes puedan lograr un acuerdo", según uno de sus portavoces.
Córdoba ya ha participado en otros procesos de liberación de rehenes a manos de las FARC, los últimos el pasado febrero cuando recuperaron su libertad el ex congresista Sigifredo López, el ex gobernador Alan Jara y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad.
La polémica Piedad Córdoba vuelve a la palestra con el beneplácito de Uribe
Y es que esta senadora mulata, de izquierdas y crítica de Uribe, es la esperanza de los 24 policías y militares que están cautivos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en las selvas de ese país, algunos desde hace más de diez años.
Córdoba ha sido la artífice de la liberación de una docena de secuestrados, los últimos fueron el ex gobernador Alan Jara, el ex congresista Sigifredo López y cuatro miembros de las fuerzas de armadas que regresaron a la libertad el pasado febrero.
Convertida en heroína, la senadora los recibió de manos de las FARC en un rincón de la selva colombiana, cuyas coordenadas solo ella conocía.
Córdoba cuenta con el aval de las FARC para las liberaciones, pero Uribe ha dicho en varias ocasiones que esta congresista únicamente busca politizar el conflicto armado.
El motivo es que es cercana al presidente venezolano, Hugo Chávez, y además goza de la confianza de los dirigentes guerrilleros.
De carácter provocador, esta congresista del Partido Liberal es una gran conocedora del conflicto que vive Colombia desde hace 40 años.
Piedad Esneda Córdoba Ruiz, divorciada y madre de dos hijos, nació en Medellín en 1955 y estudió Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana.
Su padre, el afrodescendiente Zabulón Córdoba, era oriundo del empobrecido departamento del Chocó, y su madre, Lía Ruiz, pertenece a la blanca raza antioqueña.
Es por ello que recibe el apodo de "la negra Piedad", unas veces de forma cariñosa y otras despectiva, por su facilidad para generar polémicas.
Córdoba inició su carrera política en 1986 como funcionaria de la Contraloría y secretaria privada del alcalde de Medellín, dos años más tarde fue elegida concejal y en 1990 llegó a la Cámara de Representantes, desde donde pasó en 1994 al Senado.
Reelegida durante cuatro legislaturas, ha fundamentado su lucha a favor de las minorías étnicas, de los homosexuales y el aborto.
Sus críticas al paramilitarismo la llevó a ser secuestrada por las ultraderechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) hace diez años.
Durante el actual gobierno de Uribe ha arremetido contra esos escuadrones y hace tres años uno de sus asesores, el catedrático Jaime Gómez, desapareció en Bogotá y fue hallado muerto días más tarde.
Córdoba ha denunciado públicamente que fueron los paramilitares quienes acabaron con la vida de su ex asesor, un hecho que nunca se esclareció.
Durante su asistencia, en marzo de 2007, a un foro en México que acogió a miembros de las FARC, la Organización para la Liberación Palestina (OLP) y ETA manifestó que "los gobiernos progresistas" de América Latina debían romper relaciones diplomáticas con Colombia.
Ese año, Córdoba medió junto a Hugo Chávez en la liberación de un grupo de secuestrados por las FARC a petición del propio Uribe, quien terminó poniendo fin a ese proceso por considerar que ambos estaban más del lado de los guerrilleros que del suyo.
Una gestión que no llegó a buen término pero que le permitió ser candidata al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
En aquellas fechas, la dirigente izquierdista viajaba con frecuencia a Caracas y sus opositores pidieron juzgarla por "traición a la patria y conspiración"; por ello recibió insultos en la vía pública e incluso en el interior de los aviones que la llevaban a Venezuela.
Pero su insistencia desembocó después en la liberación, en febrero de 2008, de seis políticos, entre ellos la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas.
Córdoba ha llegado a afirmar que comparte algunas tesis de las FARC y que no le importa que la llamen "canciller" del grupo rebelde.
Documentos de un computador decomisado a un cabecilla de las FARC hacían referencia de una líder política que trabajaba para ese grupo, una tal "Teodora de Bolívar", que, según fuentes oficiales, era Piedad Córdoba.
Con todo ello, Uribe, después de darle y quitarle en reiteradas ocasiones el don de mediar con las FARC, volvió a otorgarle hoy ese beneplácito.
Pero esa autorización lleva implícita una condición difícil de cumplir: Piedad debe conseguir que todos los rehenes vuelvan a casa.