El secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, llega mañana, miércoles, a Managua para comenzar a partir del jueves el grueso de una agenda en la que está previsto el diálogo con el Gobierno de Daniel Ortega y pueden aparecer puntos espinosos.
Según fuentes oficiales, en su primera visita a este país Valenzuela llegará a última hora del miércoles procedente de Costa Rica para conversar con el Gobierno, sectores de la sociedad civil, empresarios y políticos sobre cooperación, gobernabilidad y competitividad, entre otros temas.
"No se descarta que Valenzuela traiga una agenda de temas escabrosos y espinosos, como el acercamiento de los sandinistas con los iraníes, pero también viene a decir a este Gobierno que quiere unas relaciones respetuosas", declaró hoy a Efe el analista político y diplomático Mauricio Díaz.
En opinión de Díaz, Estados Unidos sigue las votaciones de Nicaragua en las Naciones Unidas y su apoyo a enemigos acérrimos y fundamentalistas del país del norte, por lo que este asunto puede surgir en el encuentro que Valenzuela mantendrá con el presidente Ortega el jueves.
"En principio (Valenzuela) viene a buscar cómo enseñar al Gobierno de Daniel Ortega que es preferible ser amigo de Estados Unidos y no enemigo, y que ellos están dispuestos a seguir cooperando con Nicaragua siempre y cuando se respeten las reglas del juego de la democracia", señaló Díaz, ex embajador de Nicaragua ante los Gobiernos de Costa Rica y Guatemala.
El analista recordó que las encuestas locales reflejan que a los nicaragüenses les gusta que el Gobierno de Managua tenga buenas relaciones con todo el mundo, "pero Ortega hace todo lo contrario con su retórica antinorteamericana".
Destacó que aunque Estados Unidos suspendió el año pasado la ayuda de más de 60 millones de dólares para el fondo de apoyo del Reto del Milenio, Washington no ha hecho uso del poder que tiene en los organismos financieros internacionales para vetar préstamos a Nicaragua.
Los roces entre autoridades nicaragüenses y el embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, han sido frecuentes en los últimos años debido a que funcionarios de Ortega señalan al diplomático estadounidense de inmiscuirse en asuntos internos de este país.
En sus discursos nocturnos, Ortega con frecuencia ha acusado a las agencias de inteligencia de los Estados Unidos de "tener allí" planes para dar golpes de Estado, particularmente en su país, pero ha señalado que para esto hay cada vez menos condiciones en la región.
"El Ejército y la Policía (de Nicaragua) son instituciones verdaderamente respetuosas de la Constitución y por lo tanto no se les pasa por la cabeza a esos conspiradores venir a proponerle a un oficial promover golpe de Estado alguno", dijo Ortega a comienzos de septiembre pasado.
Otro de los temas pendientes es el de la falta de avance en las negociaciones para la destrucción de 651 cohetes tierra-aire del tipo Sam-7 a cambio de lo cual el Gobierno estadounidense donaría a Nicaragua modernos equipos para los hospitales de este país, por un valor no precisado.
Inicialmente, Ortega propuso la eliminación de los misiles a cambio de recibir de Estados Unidos helicópteros, lanchas rápidas y otros equipos para el Ejército nicaragüense, pero posteriormente pidió tomógrafos, equipos de resonancia electromagnética y otros instrumentos quirúrgicos para los hospitales de su país.
Filadelfo Martínez