Los puertos de Montevideo en el océano Atlántico y Valparaíso en el Pacífico han estado unidos unos días en la capital uruguaya a través de la mirada del fotógrafo chileno Rodrigo Segarra, que se exilió en 1987 en Uruguay a causa de la dictadura que sufría su país.
La exposición "Puertos Entrañables, patrimonio de todos", que se exhibe en la cancillería uruguaya hasta el 2 de octubre, recoge una producción de instantáneas de lugares característicos de Montevideo y Valparaíso (Chile).
Las fotografías fueron tomadas entre 1987 y 2006 y, según Segarra, son un alegato para "devolverle la mano a la nación uruguaya", ya que gracias a este país se convirtió en un "profesional".
Segarra, que inició sus estudios de fotógrafo en la escuela de foto-arte de Chile en 1984, se recibió de periodista en la Universidad de la República de Montevideo y colaboró en el diario La República y en la revista Análisis de Santiago, a la que enviaba sus fotografías y textos.
Un centenar de fotografías componen la muestra, que para Segarra reflejan una "enorme similitud" entre Montevideo y Valparaíso, unas ciudades portuarias que tienen "la misma historia de inmigración y arquitectura" y en las que existen "cielos y mares con un aire en común".
"Tras la crisis por la construcción del Canal de Panamá, esos puertos dejan de ser un foco comercial y en ambos queda lo hermoso de la gente y lo bueno de la urbanidad", explicó a Efe el fotógrafo.
Precisamente la colección de instantáneas refleja la cotidianeidad de las dos ciudades, con sus bares, bailes, monumentos, personajes e, incluso, cementerios.
Por ejemplo, "tanto en Valparaíso como en Montevideo está la misma estatua de Neptuno, rey del mar, montado sobre dos dragones", destacó el fotógrafo, que se definió como un "impresionista enloquecido de la luz".
Para este chileno, que vivió en Uruguay hasta 1991, la intención de su obra se centra en "llamar la atención" y, en particular en esta exposición, en "descubrir el patrimonio de los habitantes de estas ciudades portuarias".
Segarra está preparando actualmente un proyecto con motivo de la celebración del bicentenario de la independencia chilena con la producción de fotografías sobre los detalles e interiores de iglesias, basílicas, bajorrelieves y, en definitiva, "toda la imaginería de Santiago".
El fotógrafo, que logró traer su obra a Montevideo gracias al auspicio de la embajada de Uruguay en Chile, está a la espera de que en el Centro Cultural Mapocho de Santiago le digan que sí para trasladar hasta allá su particular muestra de las similitudes entre estos puertos.