Barranquilla es una de esas ciudades de costumbres marcadas y un apasionado regionalismo pero, paradójicamente, es imposible no sentirse bienvenido en esta capital conocida por su alegre Carnaval.
Me tomó algunos minutos descubrir que mi empatía con Barranquilla no venía únicamente de nuestra incuestionable similitud cultural o porque hallé a la ciudad inmersa en aquello que llaman el pre-Carnaval; sino del espíritu afable y fiestero del barranquillero, una cualidad que perdura durante todo el año.

A pocas horas de haber aterrizado en la capital del departamento colombiano del Atlántico histórico de la ciudad -tras un vuelo de 45 minutos- tomé parte en una de las cientos de fiestas que tienen lugar dentro del pre-Carnaval, una “izada de bandera”.
Más que una oportunidad para disfrutar del baile, la música y el omnipresente ron caribeño, fue una maravillosa oportunidad para ver de cerca la riqueza cultural del Carnaval barranquillero, que no en vano ha sido considerado Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco.

Celosos de su cultura, los barranquilleros han sabido preservar como nadie sus tonadas tradicionales, bailes, instrumentos musicales y vestuarios típicos del Carnaval. Respetar la tradición es la norma, no importa si la fiesta se celebra en la calle de un barrio.
A Gabriel Marriaga Tejada, director del Cumbión de Oro, una reconocida agrupación de cumbia de Barranquilla, lo encontré en pleno ensayo de lo que había de presentar en el Carnaval. Cerca de las 11:00 p.m. sus “cumbiamberos” sonreían mientras bailaban por las calles de Siete Bocas.

Luego de unos minutos de charla, reveló sus tres secretos para hacer que el Carnaval perdure todo el año en su barrio y quienes lo habitan. Conocer el origen de tanta riqueza cultural, dejarse envolver por ella y trasmitirla a una próxima generación.
Pre-Carnaval en Barranquilla.
Por factores como un clima estable, Barranquilla puede ser visitada durante todo el año; sin embargo, es durante los primeros meses del año cuando el clima es más agradable y las fiestas frecuentes.

Es justo durante este período cuando tiene lugar el pre-Carnaval, que como su nombre lo indica es una celebración previa a la gran fiesta anual barranquillera. Las “izadas de bandera”, las prácticas de danzas en cada barrio de la ciudad, las decoraciones alegres en casas y oficinas ofrecen un aire festivo.
Durante este periodo tienen lugar actividades como el Bando de Antaño y la Lectura del Bando (ver recuadro). El primero es un desfile con carros antiguos, música y comparsas, mientras que el segundo es la multitudinaria actividad que da inicio al Carnaval.

El Carnaval es una fiesta fácil de disfrutar, pero compleja en significado. Una visita al Salón Elsa Caridi, en la Fundación Carnaval de Barranquilla y al Museo del Caribe son buenas opciones para despejar las dudas.
Barranquilla, todo el año.
Fuera del periodo de Carnaval, la ciudad sigue siendo una urbe con un alto nivel de desarrollo sin perder la esencia caribeña de la que sus habitantes sienten orgullo. Su gastronomía da cuenta de ello.

La cocina de autor, como la de Beit Quessep y la de restaurantes populares como Moy’s, es una muestra de la variadísima oferta gastronómica de la zona norte de Barranquilla.
Otra forma de conocer Barranquilla es a través del barrio El Prado que, más que contar la historia de Barranquilla, es una aproximación al pasado de Colombia y, quizá, de América.

Para sacar provecho de un recorrido histórico, conviene dejarse acompañar por un guía, capaz de develar los secretos.