LAS plantas, a través de las raíces, absorben el agua del suelo en el que van disueltos los nutrientes. Por ello, es importante el uso de abono en el jardín. A través de éste la planta recibe los nutrientes que necesita.
Actualmente, el uso descontrolado de fertilizantes químicos es la principal fuente de contaminación en aguas y tierras. Aunque sus resultados son exclentes y no suelen ser agresivos en cantidades mínimas, hay que recordar que la naturaleza nos provee de abonos naturales procedentes del propio ciclo de la vida.
Los abonos, tanto de procedencia orgánica, como los químicos, tienen como objetivo cubrir las necesidades de determinados elementos en nuestro jardín.
El jardín debe ser abonado dos veces al año con abonos minerales compuestos de los tres macroelementos (nitrógeno, fósforo y potasio) y otra con abono orgánico en cantidades adecuadas al porte de las plantas.
Los abonos naturales se componen de materiales orgánicos que surgen del propio cultivo, sobre todo, restos de podas. Estos componentes siguen un proceso de descomposición, gracias a la acción de pequeños animales y microorganismos, como lombrices, hormigas y microbios. El sistema es el siguiente: éstos comen los deshechos produciendo un estiércol, del que se alimentan otros, y así sucesivamente, hasta que se completa el ciclo. El resultado es un abono muy rico en nutrientes.
1. Al aprovecharse los deshechos orgánicos, contribuimos al reciclaje disminuyendo el nivel de basura. Además, si no compramos un abono contenido en un recipiente, tampoco éste incrementará nuestros deshechos.
2. No son agresivos para la tierra.
3. Son sencillos de conseguir, y, desde luego, muy económicos.
4. Incrementan la materia orgánica y los nutrientes, llegando éstos a permanecer hasta tres años en el terreno.
5. Retienen mejor la humedad, pero tendrán mejores condiciones de drenaje y aireación.
6. Mejoran la tierra aumentando su capacidad de absorber los nutrientes. Será más fértil.
7. Disminuyen la erosión y las oscilaciones bruscas de ph, muy peligrosas para los cultivos.
Los abonos orgánicos actúan a medio y largo plazo y funcionan de un modo mucho más completo.
Son aquellos productos que contienen, por lo menos, un elemento químico que la planta necesita para su ciclo de vida.
La característica más importante de cualquier fertilizante es que debe tener una solubilidad mínima en agua, para que pueda disolverse en el agua de riego, ya que la mayoría de los nutrientes entran en forma pasiva en la planta, a través del flujo del agua.
Los abonos químicos actúan a muy corto plazo, produciendo resultados espectaculares en las plantas.
Recuerda que tus plantas necesitan de cuidados, por ello no te olvides de nutrirlas para que perfumen y puedan embellecer tu jardín.