Para ello le brindaremos algunos trucos para que sus accesorios mantengan su especial belleza.
Cuero sucio: Si no está manchado, límpielo simplemente con agua avinagrada. También se obtienen buenos resultados con una clara de huevo batida, aplicada con un pincel y dejándola secar ( sobre todo en los cueros claros).
Cuero de cocodrilo, lagarto y serpiente: Estos cueros de lujo pueden conservarse durante años por poco que se cuiden. De vez en cuando únteles vaselina o glicerina aplicadas con un pincel, a fin de nutrir y hacer más flexible la piel. Deje actuar toda la noche, y al día siguiente pásele un trapo limpio y seco.
Cueros acharolados: Para conseguir que brillen aún más, puede utilizar también leche o clara de huevo y nutrirlos con aceite vaselina, de glicerina o lanolina.
Cuero enmohecido: Elimine las manchas con esencia de trementina y encere como de costumbre.
Cuero que cruje: ( suelas de zapatos sobre todo) Esto se soluciona, dejándolos en remojo toda la noche en aceite de linaza.
Cuero mojado: No deje secar jamás cuero mojado cerca de una fuente de calor; esto lo endurece. Si le llega a suceder, intente flexibilizar el cuero untándolo con aceite de vaselina o lanolina.
Cueros blancos: este es más propenso a ensuciarse que los demás; para limpiarlo puede utilizar leche desmaquilladora, extendiéndole una capa fina. Posteriormente pásele un trapo seco.
Cuero que destiñe: Sólo tiene que ponerle un poco de alcohol y luego colocarle cera para limpiar cuero.
Para abrillantar el cuero: Puede emplear una corteza de limón o naranja o incluso el zumo de naranja, que limpia al mismo tiempo que abrillanta. Deje secar y lustre con un trapo.
La parte interna de una piel de plátano hace maravillas sobre los cueros algo estropeados o ligeramente rayados. Por último, he aquí un truco para darle al cuero ese brillo que lo deja como nuevo: tras encerarlo, escupa encima, deje secar y pula con un trapo seco.
La terminal de la TWA en el aeropuerto Kennedy de Nueva York, es una buena muestra del estilo de Eero Saarinen, quien se caracterizaba por el uso de formas orgánicas y esculturales, tanto en arquitecturas como en diseños. Con esta silla intentó eliminar en los interiores domésticos lo que denominó "un triste amasijo de patas". Sin embargo, no consiguió su objetivo de fabricarla en una sola pieza, las limitaciones tecnológicas de la época lo obligaron a realizar por separado el pedestal y el asiento. El primero es de aluminio fundido y el segundo de fibra de vidrio. Tom Dixon
Esta silla tiene una base y estructura de acero, está revestida posteriormente con mimbre, látex o tela. Tom Dixon, fabricó sus primeros elementos de mobiliario de manera completamente artesanal. En 1987, fundó su primera compañía de fabricación que realiza sólo piezas en edición limitada. En los 90, accede a los métodos de fabricación industrial y uno de sus diseños más logrados es la lámpara Jack, formada por estructuras de plástico apilables. Christophe Pillet
Este mobiliario pone un acento especial en la textura de su gruesa carcasa de poliuretano recubierta de vinilo, que reposa sobre un pedestal giratorio de aluminio fundido. Su creador , el francés Christophe Pillet, es uno de los principales representantes de una nueva generación de creadores que se inspiran en el racionalismo orgánico de la postguerra.
El diseñador de esta silla es uno de los creadores más significativos y vanguardistas del Reino Unido. Este mobiliario tiene una carcasa de polipropileno ondulado acoplada a un sencillo bastidor de acero tubular. Los muebles de este artista en los años 80 tienían una gran robustez y al mismo tiempo un carácter poético.