[~socialest-2.jpg~ Vivian de Pérez Salamero y José Zubieta. ]
[~socialest-3.jpg~ Heliana Guevara, María Eugenia Ortega y Débora de Cardoze. ]
[~socialest-4.jpg~ Munchu Chung y Argelis de Rizzo. ]
[~socialest-5.jpg~ Alfredo Ramírez y Maruquel de Ramírez. ]
[~socialest-6.jpg~ José Fierro y Vivian Sosa. ]
[~socialest-7.jpg~ Vicky Valdés e Isabel Aramburú. ]
[~socialest-8.jpg~ Young Suk Ahn Park, Hye Yeon Kim. ]
[~socialest-9.jpg~ José Antonio Sierra y Lastenia Domingo. ]
En 1930 le tocó dirigir la Escuela demostrativa Federico Libby, y durante tres años puso en práctica métodos activos para desarrollar la expresión creadora.
Organizó un teatro infantil, actividades musicales, la expresión oral y escrita de lo estudiantes, con el fin de fortalecer su preparación académica.
Las ideas de Doña Otilia en educación pueden ser resumidas en algunos conceptos básicos que defendió en su cátedra de Filosofía de la Educación, en conferencias libros y artículos. La educación democrática y la extensión de la educación a todas las clases sociales, el cultivo de la expresión creadora, el desarrollo del gusto por la lectura, la formación del carácter y de una personalidad balanceada, el humanismo moderno, son temas de su predilección señala una de las biografías que destacan su trabajo.
Autora del libro Aritmética del Niño para tercer y sexto grado y de La Enseñanza en la Escuela Primaria, Otilia Arosemena de Tejeira vivió rodeada a de amigos y de exalumnos, y consolidó una personalidad destacada.
Ella fue, por ejemplo, la primera mujer decana del país electa como tal en la Facultad de Filosofía, Letras y Educación de la Universidad de Panamá en 1954, y ejerció la cátedra en la Universidad Santa María La Antigua, en 1976. Fue presidenta fundadora de la Asociación de Mujeres Universitarias de Panamá en 1940 y reelecta por tres períodos.
A nivel internacional fue representante de Panamá en el Primer Congreso Femenino Centroamericano de Educación en Costa Rica, en 1938; representante en la Conferencia Mundial de la New Education Fellowship en Estados Unidos en 1941; representante por Panamá en el Noveno Congreso Panamericano del Niño en Venezuela, en 1948. Ha sido la primera y única ciudadana panameña elegida por seis años como miembro del Consejo Directivo de la UNESCO en 1962, organismo en el que participó a diferentes niveles por más de veinte años. Representó a Panamá en la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA, siendo su presidenta de 1972 a 1974. Sus actividades en el campo de la educación y en la defensa de los derechos de las mujeres y de las minorías étnicas tuvieron repercusión a nivel continental. Por ello fue elegida Mujer de las Américas en 1967.
Por eso cuando en los años 70 y 80 decide sumarse a los esfuerzos que realizaban muchos panameños por retornar al sistema democrático en el que había nacido y crecido, muchas son las personas que se inscriben en sus tareas, en su mayoría educadores como José Potá, que hoy por hoy mantiene ese mismo nivel de conducta.
Y desde dónde ejerce esta labor, desde el Comité Panameño de Derechos Humanos. Su hija, Otilia Tejeira de Koster lo va a hacer desde el Centro de Investigación de Derechos Humanos y Socorro Jurídico, una Organización No Gubernamental dedicada a la defensa y promoción de los Derechos Humanos en Panamá, constituida en septiembre de 1986, y de cuya directiva hacían parte, entre otros el Doctor Juan Lombarda, el ingeniero Giovanni Neyda, la licenciada Julia de Santics y el doctor Carlos Guevara Mann.
Entre ellos figuraba también como Asesor de Derecho Internacional el Doctor Miguel Antonio Bernal, la Doctora Lina Vega y el abogado Rafael Jaramillo. OTdeK: Yo soy hija de una época, de lo que me inculcaron mis padres. Por ejemplo yo odié a Franco por lo que le hizo a España, y rechacé todo el mal que causó la Segunda Guerra Mundial. Rechacé la crueldad hacia el ser humano, porque no comprendo cómo un ser humano puede ser tan cruel con otro. OTdeK: Yo me especialicé en la lectura de la tortura, hay mucha literatura al respecto, que señala por qué se tortura. Los regimenes lo hacen, por ejemplo, para expresar su poder; y cuando una persona tortura a la otra no siente el dolor de las otras personas, y lo hacen en muchas ocasiones para complacer a sus jefes, aunque aquí en Panamá no todas las torturas eran pedidas por los jefes.
A sus 68 años, Otilia Tejeira de Koster insiste en deshacer sus archivos. Nos informó que los había ofrecido a la Biblioteca Nacional pero no hubo respuesta categórica. Siente que valió la pena, pero lamenta que esos documentos no tengan la acogida que ella esperaba.
Inspirada en la batalla que le inculcaron sus padres, Otilia Arosemena de Tejeira y Alfonso Tejeira, encuentra en la Segunda Guerra Mundial las fuerzas que la sostienen en sus puntos de vista, y siente que hay un trabajo inconcluso., Tiene apreciaciones particulares de las que prefiere no hablar, o hablar "off the record" lo que hace que se le perciba como disidente de los criterios que prevalecieron respecto a la dictadura e incluso respecto al General Noriega, de quien dijo, habló y elogió en algunas ocasiones a su madre.
Conversar con ella ha sido una de las experiencias más difíciles porque sugiere cosas pero no concreta; posee información pero se revela como insatisfecha sobre sus efectos. Se le siente como asqueada de los resultados, pero aun así dice que valió la pena. Le sugerimos al principio, y le rogamos después, que no queme sus archivos, aunque ya una parte ha corrido esa suerte.