Es necesario organizarse, es decir, tener un plan de trabajo, esto le permitirá ahorrar tiempo y obtener excelentes resultados.
No es conveniente limpiar todo a la vez, por ejemplo si la casa tiene varios pisos, inicie por el más alto.
No se exija e intente realizar la limpieza en un solo día, si su casa es grande solo logrará quedar agotada y posiblemente no pueda terminar el trabajo.
Plan.
A pesar de que cada cual tiene su forma de hacer las cosas, muchas veces nos complicamos en vez de simplificarlas.
No existen las fórmulas mágicas, pero si tiene una idea de hasta dónde llegará hoy y cómo realizará el trabajo, la tarea será más amena y reconfortante.
Ponga música con ritmo, eso le dará movimiento y logrará distraer la atención en todo lo que le queda por hacer.
Apoyo.
No se sienta autosuficiente, pida ayuda a los miembros de su familia.
Asigne tareas a cada uno de sus hijos, como hacer la cama, recoger la ropa sucia, sacar la basura, retirar el polvo a los muebles del salón y demás.
Tareas sencillas con las que aprendan que el trabajo de la casa debe ser compartido por todos.
Déjelos participar en la planificación de las tareas de limpieza puede despertar un verdadero interés.
Las pautas a seguir son determinar cuáles son las tareas a realizar, en qué momento del día o de la semana se realizarán y cómo se distribuirán.
Se sorprenderá cómo los niños pequeños disfrutan colaborando, se sienten útiles y fomenta la responsabilidad.
Enseñanza.
Tendrá que adaptarse a esta nueva rutina, la ayuda implicará enseñar a limpiar, también debe tener presente que no lo harán como usted.
Un buen truco es colocar en la nevera un esquema en el que se anotan las tareas realizadas y al cumplir la semana se evalúa y se gratifica con una salida en familia u otra compensación.
Por ejemplo: día lunes poner la vajilla en el lavavajillas, después de cada comida.
Estos y otros consejos le ayudarán a mantener el orden dentro de su hogar y a sus hijos ocupados en ayudar en el hogar.
Procure que las tareas sean sencillas.