En el periodo Barroco, las imágenes sagradas se manifestaron en España con lo que se llamó la imaginería (arte de tallar o pintar imágenes religiosas) destinada para los altares de iglesias.
Con ellas, los escultores se destacaron y lograron un gran realismo de detalles y colorido, sin restar la idealización que se asocia al juicio religioso.
A través del tiempo, estas piezas sobrepasaron los muros de templos divinos, para ser complemento arquitectónico de plazas, museos y hasta formar parte del concepto integral de la decoración de nuestro hogar.
Ese espacio que refleja la devoción sagrada dentro de nuestra residencia, puede ser creado con la gran variedad de adornos como cruces, cuadros y réplicas de vírgenes, santos y ángeles, que ofrece el mercado.
Fueron inspiración para diseñadores de moda. En la actualidad son utilizadas como imágenes decorativas.
"Definitivamente, las piezas religiosas siempre han sido un elemento clásico y antiguo dentro de la decoración, las cuales cumplen una funcionalidad dentro de cada estancia, de acuerdo con las creencias individuales. "Personalmente y atendiendo mi devoción católica, me atraen mucho las imágenes sagradas como complemento decorativo".