Variedades

101 onomástico de la República


¿Fue aquel 3 de noviembre de 1903 una separación o una independencia? Es la pregunta que ha circundado durante varios décadas en los círculos de intelectuales de Panamá? Sin embargo, sólo hay que fijar la mirada en el pasado para comprender la génesis de las concepciones en torno al tema.
Bien es sabido que el Istmo en 1821se unió voluntariamente a la Gran Colombia, siguiendo los principios de unidad que identificaron el "ideal bolivariano". No obstante, las restantes Naciones de la Gran Colombia se fragmentaron y sólo Panamá, permaneció como parte integral de la Nueva Granada.
Jurídicamente, los ciudadanos panameños fueron sometidos a las leyes colombianas durante 82 años y sin ningún provecho. Según el profesor de Filosofía e Historia, Abdiel González Tejeira, "esto representó un atraso, y generó un conflicto con el curso de la historia de la América Hispana que había luchado contra el imperio Español".
Los istmeños encabezaron los movimientos independentistas registrados entre 1830, 1831,1840,1855,1861, y de 1855 a 1886, se creó el Estado Federal del Istmo.
Llegado el siglo XX, el país se encontraba en total abandono, "sólo fuimos un ente que recolectaba impuestos para ser destinados al gobierno central en Bogotá".
González Tejeira opina que se dio una independencia por la sencilla razón de que los Estados Unidos de América garantizó que ese hecho ocurriera sin ningún tipo de contraofensiva por parte de la Gran Colombia. (Durante nuestra independencia murió solamente un burro y un chino).
  • En 1900 no teníamos agua potable, los caminos eran sólo de lodo. No había escuelas públicas ni hospitales ni alcantarillados, evidentemente que Colombia con mucho más territorio y una elevadísimas población no permitiría la independencia.

  • Por nuestra privilegiada posición, y con un proyecto de construcción del Canal por los franceses (aunque habían fracasado) se sabía que la ruta de tránsito arrojaría ingresos para el desarrollo social, y Colombia no estaría dispuesta a dejar de percibir aquellos ingresos.

  • En 1903, los Estados Unidos, mediante un tratado, intentó llegar a un acuerdo con la República de Colombia, a fin de concertar un documento contractual que le permitiera construir un Canal por Panamá, el denominado Tratado Herran-Hay, sometido a consideración y rechazado por el Congreso de Colombia.

  • El Pueblo de Panamá, convencido de que su destino no estaba junto a Colombia, se preparó para una conjura.

  • El doctor José Agustín Arango, con espíritu revolucionario, depósito su confianza en sus hijos, familiares y formó un comité integrado por Manuel Amador, Carlos Constantino Arosemena, y a finales de agosto se les sumaron don Nicanor de Obarrio, Ricardo Arias, Federico Boyd, Tomás Arias y Manuel Espinoza Batista.

  • Los revolucionarios buscaron apoyo en los funcionarios del Ferrocarril de Panamá, (el Coronel Jr. Shaler, Superitendente y Herbert Prescot), quienes brindaron apoyo a la causa panameña.

  • No es de extrañar que el Coronel Shaler se negara a transportar por el Ferrocarril a la tropa del Cartagena que habían arribado a la Costa Atlántica. Él sólo permitió transportar a los generales hasta el centro de la ciudad. Entre tanto, los revolucionarios lograron sumar al General Huertas, al tiempo que lograron la detención de Amaya y Tovar, de Colombia.


Con estos hechos se inició nuestra independencia.
¿Cómo, José, también tú? ¿También tú
me vas a abandonar?
¿También tú, alma, me traicionas?
¿También tú te me mueres,
te me escapas tras frívolos deseos?
¿También tú envejeces,
te me escondes, te me alejas en el tiempo?
Entonces, ¿quién queda aquí?
¿De quién son estos ojos
que ven cómo te vas?
¿De quién son estas lágrimas?
¿Quién soy yo?
¿Quién está aquí?
¿Quién soy yo?
¡Socorro!
("Aquí, Ahora") AQUÍ (8)
Y, ¿qué haré yo cuando el último de mí se vaya?
¿cuándo el último de mí venga a despedirse,
me dé la mano, me sonría en silencio,
y se vaya despacio?,
¿cuándo allá, a lo lejos,
el último de mí,
se detenga un instante, inicie un gesto con la mano
peso se vuelva, rápido, y se pierda entre la niebla…?
La muerte es eso: soledad.
("Aquí, Ahora")
¡Oh muerte repugnante, oh ser cobarde,
cómo te ensañas con los que soy todos los días
que van tan inocentes a la vida…!
¡cómo te los comes, me los pierdes de tal forma
que si no fuera por mí
ni el recuerdo de ellos quedaría!
Mátame a mí, si puedes, muerte tonta,
conmigo, no con ellos, atrévete a medirte.
("Aquí, Ahora")
Si yo viera a Dios
ya no vería a los que soy todos los días
ya no tendría necesidad de ellos
para llenar esta mirada, para ser,
para saber que soy eterno, ni tampoco
desaparecería al perderme entre la niebla
el último de mí.
Viviría siempre.
Pero si yo no viera a los que soy,
si apartara de ellos mi mirada,
ellos tampoco me podrían ver,
no sabrían que viven, que se mueven,
y morirían, es lo mismo.
Porque quien ve el rostro de Dios, muere,
y sin embargo vive para siempre.
("Aquí, Ahora")
Ah, sí, ya recuerdo.
Yo soy aquél que ayer decía
que era eterno. Que sonreía.
Me veo sonreír y me sonrío,
porque eso me divierte.
¡Que idiota soy!
Que era eterno. ¿Habrase visto
tamaña estupidez?
¿Por qué habré dicho eso?
En fin, debo apurarme.
Puedo perder el tren.
(Marcela. mi corbata.
Cualquiera, da lo mismo).
¿Por qué habré dicho eso?
¿Por qué sonríe el muy imbécil?
¿Qué me ve?
¡Ya no sonrías, tonto! ¡No me mires!
¡…, que no sonrías!
("Aquí, Ahora")
¿Qué fue de aquello, al fin? ¿Has visto a Dios?
No. Que de haberlo visto no estarías mirándome.
De verdad que tengo ganas de que lo veas,
de que me dejes solo con mis cosas.
Al fin y al cabo yo no necesito
saber que vivo o que me muevo.
Estoy muy ocupado para eso.
("Aquí, Ahora")
Para tú recogerte, para estar
íntegramente aquí, cierras los ojos,
y te llenas entonces, te endureces,
rodeada por tu piel que te aprisiona,
te recupera,
aprieta, te ama, te lastima.
Abres los ojos y al instante huyes,
te escapas, sueñas, me abandonas,
y me miras de lejos con nostalgia.
Vemos los cuerpos nuestros que fornican
y luego nos miramos a los ojos
sonriéndonos de lejos, con tristeza.
Oh, amémonos sin ojos, sin espacio,
tocándonos, rodeándonos, buscándonos,
sitiándonos el alma,
como dos ciegos restregándose la vida
llenos de cuerpo y de ser duro. ¡Amor,
amada, existes! ¡Sí! ¡Lo sospechaba!
¡Existo! ¡Sí! ¡Lo presentía!
¡Y ahora lo sé, lo sabes! ¡Más, más duro!
¡Y aguanta, sufre, amor, nos vamos a morir!
("Hacer La Paz")
No me comprenderá, señor Martínez.
Quizás ni me recuerde.
Entre nosotros,
no una multitud, sino más;
no un océano sin agua, sino más;
nosotros mismos frunciendo el ceño, tercos en la vida opacos;
más que nosotros mismos:
nuestros muertos.
Más de una vida ciega entre nosotros
cuyas ventanas suenan por la noche.
Más de una vida solamente cáscara,
sólo habitada por fantasmas de asombrosas mujeres
que fueron a querernos a la vida
cuando nosotros ya no lo habitábamos,
pero donde ellas insistieron en quedarse y llorar
como un coro de vírgenes
irreparablemente viudas
y cuyo lamento se oye algunas noches.
Entre nosotros
Ni esos barcos noruegos de fantasmas
harían la travesía entre nosotros,
ni hay aviones, ni pájaros, ni voces.
Sólo hay ciertos recuerdos que no vuelan pero caen,
ciertos sueños profundos.
Y aún esto no es seguro.
Porque, ¿está usted seguro de que soy yo quien le habla?
¿Acaso no podría haber alguna interferencia,
líneas mezcladas, confusión de seres?
Quiero que me distinga entre todo lo que ha sido,
entre tanto muerto vulgar e inconforme que le reclaman sitio a empujones y gritos
a la hora del reposo y del recuerdo,
el labio éste que muerdo y la soberbia con que muero
sin ofrecerte ni pedirle nada a su memoria.
Y que también me señale
y que también me acuse
esta sed de pureza postmortuoria que considero inútil, y este dolor
con el que siempre quise escribir poemas y que también lo considero inútil.
Yo soy aquél que pasa por sus sueños
como un fantasma azul o como un barco que pita en la neblina.
Pero antes
soy esta cosa aquí con mi trascendental
olor a calzoncillo y alma rancia.
Este que en esta tarde lenta, retrasada,
abandonada por el tiempo,
cuando las nubes son como la mierda de Dios,
miro así por la ventana
tan solamente fumando,
tan solamente viviendo,
tan solamente mirando por la ventana
y acodado en mis ojos tristemente.
("Poemas A Mí")
One way. Alto. Luz verde, sigue,
dobla a la derecha. Cásate.
Ama a tus hijos, poncha
el reloj de la oficina. Stop, piensa
que eres polvo y al polvo
regresarás. Ahora sigue,
dobla a la izquierda, ahí, acuéstate
De esa mujer no te enamores. Toma Coca-Cola. Por allí no hay salida.
Más espacio, 50 millas…
Entonces hazte a un lado. Apaga el motor y muérete
Entonces, recto. Sigue la flecha, Llora.
Cuidado, curva peligrosa.
Sacude a esa mujer antes de usarla.
Veneno.
Tilt. Salida de emergencia.
Hombres. Men. Hale la cadena.
María es una puta.
Mano, manita del letrero con tu dedito señalando,
puñito amputado, bien vestido,
eres tú, tú mismo, tú
y no la puerta del excusado.
¿-Qué dice? ¿Qué dice este señor?
¿Qué dice?
Niño jugando, hijo,
eres tú, tú mismo, tú
y no el hombre que serás
ni el padre que yo soy,
la protección, la obligación,
la institución, la tradición,
tú mismo, tú…
Está loco, no sabe lo que dice.
Tú misma, tú, flechita de la calle…
Todos ustedes, letreros, signos
de curvas, de valores occidentales de cultura, de excusados;
indicadores, síntomas,
dirigiendo la vida como guardias de tránsito,
flechas que señalan flechas que señalan
flechas que señalan flechas que
nadie sabe qué señalan…
Es a ustedes, siervas, que yo vengo, yo no voy.
Quítense el frac, las letras, las palabras,
tomemos vino, cuéntenme algún chiste.
No quiero siervos para mí, no quiero signos.
Yo no quiero salir, yo vivo aquí, yo soy de aquí.
Quiero cosas, objetos…
Quiero ser compañero de la piedra, del
perro, de la mujer, del hijo, del carro, de las moscas, de las enfermedades,
de los letreros amarillos
que clavan a los bordes de la carretera…
_Para este señor las cosas no significan nada…
Que sólo las palabras sean siervas.
Nos falta el respeto. No significamos
nada para él.
Yo soy doctor. Yo tengo título
Yo represento a mi familia.
Yo represento al pueblo.
Yo a Dios.
Y yo el honor.
Mis hijos representan…
Mi emblema representa…
Mi perro representa…
Mi firma representa…
Tú, en cambio, nada, no representas nada.
No significa nada.
Eres un cero a la izquierda.
Justamente, no significo nada. No soy letrero.
No soy dedo, no dirijo el tránsito.
¿Pero alguien ha visto alguna vez lo
lindo que es el color rojo, quiero
decir, el color rojo, el mismo color
rojo, y no la sangre que significa?
¿Alguien se ha comido
un pan, quiero decir, un pan?
¿Ha visto algo, cualquier cosa?
¿Siquiera un bello vaso de agua,
sin asociarlo a la sed que
Aplaca? ¿Ha visto un hijo, una mujer?
-¿Pero tú no ves los que le matrimonio significa?
Justamente, no. No veo lo que el matrimonio
significa, es el matrimonio lo que veo.

Para este señor las cosas no significan nada
ni tiene su vida sentido en consecuencia.
Está desorientado, se ha perdido en el mundo,
su vida no tiene sentido.
No estoy perdido. Es que yo vivo aquí.
Yo no quiero salir,
no quiero norte, dirección, señales,
yo no quiero sentido. Yo vivo aquí.
Yo quiero cosas, compañeros,
yo quiero una mujer,
quiero cobrar el premio que me saqué naciendo.
Es un bandido, un inmoral, un cínico…
¿Porqué no huyo? ¿Porqué no espero a Godot?
¿Por qué por unos pocos instantes voy a vivir aquí siempre, para toda eternidad?
Déjenlo ya, está loco. Vámonos.
Nos deja el tren, la chiva,
nos deja el tiempo, la mujer, nos botan del trabajo.
Es un bandido, mírenlo ¡ahora se ha sentado!
("One Way")


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173753
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América