Hay cerca de siete millones de mujeres mayores de 65 años en Gran Bretaña. La expectativa de vida al nacer es de 78 años y muchas mujeres viven por encima de esta edad. El 85% de las 7,159 personas centenarias de esta nación son mujeres. Lejos de ser la sedentaria y dependiente ancianita de los mitos, la mayoría de las adultas mayores vive una vida activa. Constituyen la piedra angular de los grupos de asistencia social y voluntariado. Asimismo, un tercio de las personas retiradas proveen cuidados a otros/as adultos/as mayores, y, como abuelos y abuelas, son las que se hacen cargo del cuidado de los niños.
CUIDADO EN LA COMUNIDAD
En Gran Bretaña el 95 % de su población adulta vive en sus propias casas y el gobierno se esmera en brindarles las facilidades que les permitan vivir una vida lo más normal posible sin tener que dejar sus comunidades.
Es usual que en la medida en que pasan de los 75 años algunos/as adultos mayores necesiten cuidado y respaldo que les permita mantener su independencia. La mayor parte de este respaldo proviene de sus familiares, amigos y vecinos. Pero, también es provisto por las autoridades locales, los servicios de asistencia social y de salud, al igual que grupos de voluntarios y el sector privado.
Desde abril de 1993, las autoridades locales (Junta Directiva de Salud y Servicios Sociales en Irlanda del Norte) han sido responsables de investigar las necesidades de cada individuo y producir planes para servicios de atención a la comunidad que respondan a sus necesidades. La gente adulta mayor necesitada de asistencia es visitada en sus casas para conocer sus problemas y el servicio puede incluir ayuda para sus quehaceres domésticos, alimentos o cuidado durante el día en un hogar de ancianos. Las organizaciones de voluntarios/as también operan bajo el esquema del "Buen Vecino", ofreciendo ayuda práctica y centros y clubes específicamente para adultos/as mayores.
Para quienes necesiten aún más respaldo, existen hogares para ancianos donde estas personas mantienen su independencia pero cuentan con asistencia cuando la ameriten. Y, al llegar el momento en que no puede valerse por sí misma una persona de la Tercera Edad, hay también casas residenciales y hogares tanto del gobierno como privados donde se le atiende como se merece. Estos hogares también brindan sus servicios temporales a adultos/as mayores que viven con sus familiares pero que en un momento dado no pueden ser atendidos por éstos (por asuntos de negocios, viajes, vacaciones, etc.).
PENSIONES
Preocupa al gobierno que una de las principales barreras para el retiro feliz y sin problemas de las adultas mayores es la falta de ingresos, producto de la falta de acceso a trabajos bien remunerados en el pasado. Sólo el 17% de las mujeres se retira con una pensión estatal completa (que se paga a la mujer a partir de los 60 años), y, en promedio, las pensiones de las mujeres son más bajas que las de los hombres.
El problema es que la pensión estatal se calcula en base a los números de años aplicables para efectos de jubilación, que la persona trabajó, y el patrón, en el pasado, de trabajo fragmentado de la mujer, significa que a menudo ellas no califican para la pensión completa (denominada SERPS) y otra vez se ven afectadas por sus relativamente bajos salarios en su vida laboral.
Sin embargo, para obtener una pensión estatal, las mujeres pueden hacer uso de las contribuciones o aportes de sus esposos al Seguro Nacional. Si no califica por sí misma para una pensión, se le puede pagar una como dependiente de su esposo en base a las cuotas aportadas por él, el 60% de ello. Una mujer divorciada puede recibir pensión de su marido mientras no se vuelva a casar antes de cumplir los 60 años. A propósito, todos los beneficios de las viudas se basan en las aportaciones de sus esposos.
Las mujeres también se benefician de arreglos especiales que encajan en un programa especial para amas de casa que han sido responsables de la crianza de los niños, enfermos y discapacitados.
El gobierno motiva a las mujeres a prepararse para la jubilación pagando cuotas por sí mismas para pensiones personales. En 1991, el 34% de las mujeres retiradas fueron capaces de complementar sus propias pensiones con pensiones de empleadores.
De acuerdo con una gráfica de la estructura por edad de las amas de casa mayores de 65 años en Gran Bretaña 45% de las mujeres viven solas, 30% con el esposo, 20% con otras personas y el 5% con el esposo y otras personas.
(Fuente: Revista Women in Britain/Mujeres en Gran Bretaña).