Año 2011, Kylie Bisutti, de 21 años, acaba de protagonizar un sesión de fotos para una revista masculina. El fotógrafo no paró de animarla con frases como “súbete más la camiseta”, “hazlo como si no llevases ropa interior”, “esto es lo que hacen las modelos de Victoria’s Secret”, “si quieres ser como Gisele, esto es lo que debes hacer”.
Al día siguiente, Bisutti rompió en llanto. “Estaba en mi habitación, me puse de rodillas y comencé a rezar: Dios, ¿por qué me hiciste ganar el concurso de Victoria’s Secret si me iba a sentir de esta manera?”.
Así comenzó, hace unas semanas, el artículo que la propia Bisutti escribió en el New York Post . La exmodelo, que creció en Las Vegas y empezó a posar con 8 años, narraba en el texto cómo después de haber conseguido vencer a 10 mil participantes en la competición que Victoria’s Secret organiza anualmente, y tras desfilar en 2009 junto a tops como Alessandra Ambrosio y protagonizar algunas editoriales en lencería, decidió irse a vivir a Montana junto a su marido y ser voluntaria en la iglesia.
“No soy un ángel. De modelo de Victoria’s Secret a modelo de conducta”. Así se titula el libro de la exmodelo estadounidense en el que critica todos los años que pasó en este mundo en el que el sexo y la promiscuidad son normales. A pesar de que sabían que estaba casada le prohibieron revelarlo y la instaban a coquetear con los hombres.
La marca de lencería dejó claro que ella “nunca fue un ángel de Victoria’s Secret” y que desfiló un año porque ganó un concurso para modelos, pero que nunca tuvo un contrato con la marca.
Ahora, después de la tormenta, está a punto de lanzar su línea de ropa “decente y cristiana”.