El año 2000 tiene un significado muy especial, ya que representa el final de un milenio y el inicio de otro. Puede considerarse como un momento histórico en el que es posible movilizar a la gente para realizar cambios fundamentales. Es una oportunidad única para conseguir que la gente participe en un esfuerzo común por superar los valores, actitudes y conductas del pasado que en su momento provocaron guerras, violencia e injusticia social.
Es el momento de asumir otros valores, otras actitudes y conducta que puedan hacer posible un futuro caracterizado por una cultura de paz. Según el informe del Consejo Económico y Social al proponer la proclamación del año 2000 como “Año Internacional de la Cultura de la Paz†y “Año Internacional de Acción de Graciasâ€, estas proclamaciones le darán una “oportunidad a la comunidad internacional de impulsar sus esfuerzos en el establecimiento y la promoción de una cultura de paz perdurableâ€.
La cultura de la paz, de la acción de gracias, es el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos; el rechazo de la violencia en todas sus firmas y la adhesión a los principios de li-bertad, justicia, solidaria y tole-rancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos y las personas.
La celebración de la diversidad cultural será uno de los ejes en torno a los cuales girarán las actividades que van a realizarse en el marco del Año Internacional, en especial que fomentar el respeto de los valores de la identidad cultural, el diálogo intercultural y la cooperación cultural.
A nivel regional e internacional, el Año Internacional pondrá de relieve las prioridades de la paz, el desarrollo y la democracia y el papel central que el sistema de las Naciones Unidas puede desempeñar en el fomento de una cultura de paz.
Si queremos un nuevo comienzo, construir un nuevo futuro, debemos actuar de inmediato y de común acuerdo para que la paz y la no violencia sean una realidad para todos los seres humanos. Para lograr esto, es preciso:
Proteger y respetar todos los derechos humanos, sin excepción alguna y luchar contra toda forma de discriminación;
Promover los principios democráticos en todos los ámbitos de la sociedad;
Vivir la tolerancia y la solidaridad;
Luchar contra la pobreza y lograr un desarrollo sostenible en provecho de todos, capaz de proporcionar a cada persona un marco de vida acorde con la noción de dignidad humana
Proteger y respetar nuestro medio ambiente.
Corresponde a cada ser humano convertir en realidad los valores, las actitudes y los comportamientos en que se inspira la cultura de la paz y acción de gracias, en el marco de su familia, su localidad, su ciudad, su región y su país. La celebración de este Año Internacional de la Cultura de la Paz y Año Internacional de Acción de Gracias, debe estar a la altura de los ideales que lo han inspirado, pero sobre todo deben reflejar las aspiraciones de cada pueblo y de cada ser humano a vivir en paz.