Ya no es novedad que artistas de Latinoamérica tengan resonancia en Europa. El tango está de moda al igual que los viejos sones de los años 40. Pero que una orquesta sinfónica de Ecuador inicie un programa con la Tercera Sinfonía de Brahms en Berlín es como entrar a una cueva de leones- pedir que el público y los críticos lo coman vivo.
Ese fue el desafío lanzado en su concierto en el famoso Philharmoniesaal de Berlín, por el director Patricio Aizaga frente a la Orquesta Juvenil del Ecuador (Junge Philharmonie Ecuador), un brillante conjunto sinfónico patrocinado por la UNESCO.
La decisión del dinámico director fue ampliamente recompensada por la reacción del público con una ovación de más de diez minutos. Los aplausos se repitieron en la segunda parte del programa que consistía en el concierto para piano de Robert Schumann con el pianista ecuatoriano Boris Cepeda, y varias obras cortas de Gerardo Guevara, Arturo Márquez, Leonard Bernstein y Alberto Ginastera.
"Fue muy emocionante", declaró el maestro Aizaga a "HOY" después del concierto. "Hemos tocado en varias oportunidades en Alemania, pero nunca en el Philharmoniesaal, la sala de la gran orquesta Philharmonie de Berlín. Eso nos impresionó a todos y no hay duda de que nuestros músicos dieron su todo".
"Su todo" fue precisamente lo que experimentó el público que explotó en coros de ´bravo´ después de las heroícas interpretaciones que Aizaga y sus músicos dieron a las obras de Márquez y Bernstein, con sus explosiones rítmicas y sonoras.
En los ´bises´´, la sección de los vientos causó risas cuando las trompetas y las tubas comenzaron a dar vaivenes al ritmo de las obras, contagiando al resto de la orquesta que por unos momentos parecía formar parte de un ballet como "El Lago de los Cisnes".
El público, en su gran mayoría melómanos alemanes y estudiantes, ecuatorianos residentes en Alemania. Si se notó la ausencia del embajador Moeller quien, según el consejero de la embajada, se encontraba "fuera de la ciudad". En realidad se perdió un gran concierto del que no sólo Ecuador sino toda Latinoamérica puede quedar orgullosa.
Se examinará los microclimas y la estacionalidad de los bosques, desde el dosel hasta el sotobosque, explorando también las complejas cadenas alimenticias que unen especies de plantas y los animales entre sí y con su medio ambiente de maneras singulares y emocionantes.
El trabajo de campo también busca fomentar en los estudiantes el uso del pensamiento crítico y las habilidades analíticas, mientras trabajan para entender mejor los bosques tropicales, comparándolos con otros bosques y aprender cómo cuidar mejor los valiosos recursos naturales que se encuentran en estas regiones.
En Panamá, la Fundación JASON para la educación está trabajando en conjunto con varias instituciones que le brindan acceso a investigadores de renombre, sirviendo como modelos al trabajar con nuestros estudiantes y maestros.
Entre ellas se encuentran: El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, la NASA, NOAA, The National Geographic Society, el Ministerio de Educación, la Secretaría Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación de Panamá (SENACYT), y colegios y universidades en todo el mundo.