M oravia ocupa un escritorio pequeño en el tercer piso del Instituto Nacional de Cultura (INAC). Sobre este mueble-mesa tiene muchos papeles, libros, una radio, un monitor de computadora, un abanico ruidoso de tres brazos, y a su espalda, sobre otro, pupitre le protege otro monitor sin señales de vida. Pero no es la primera vez que ella ocupa un cargo en el INAC, en diversas administraciones ha desempeñado posiciones que guardan relación con las letras y las artes.
Desde el viernes 14, cuando se dio a conocer su postulación a la Condecoración Rogelio Sinán, aunque no lo acepte del todo, su entorno es otro. Las personas llaman para saber de ella y de sus libros; sin embargo, esto en vez de abrumarla, le da satisfacción, porque sería la oportunidad que ha estado buscando desde siempre: que sus libros se vendan en las librerías y no tener que cargarlos en la cartera junto a los cosméticos, y los documentos personales.
Moravia hoy habla bajo, pero en los recitales tiene un timbre diferente, ya característico en su poesía.
Sus días son comunes o parecidos a los de antes, lee y escribe. Antes de la postulación, le llamaron para preguntarle sobre personas que hayan hecho juicio crítico sobre su obra.
Respecto a estar en medio de dos hombres, en esta aspiración, dice que no hay diferencia, se siente "una mujer". Y de los ganadores pasados, Elsie Alvarado (fallecida), Guillermo Sánchez y Carlos Changmarín dice que contaban con los méritos para recibirla. Y este año, gane quien gane, ella regresará al Teatro Nacional el 25 de abril, día en que se entrega el pergamino y la suma de 10 mil balboas.
Actualmente dice que sigue trabajando y que tiene mucho por publicar. Lo primero será un poemario sobre la invasión de Estados Unidos a Panamá.
Opina que en Panamá se tiene que hacer mucho más para que se conozca la obra de los panameños en el extranjero, ya que de esa forma sería más fácil que una editorial le aceptara publicar un libro.