El número de familias latinoamericanas sostenidas económicamente por la mujer aumentó en los últimos años y alcanzó al 60 por ciento de los hogares en los sectores más pobres, según un informe de la Fundación española Codespa difundido hoy.
El informe "Mujer latinoamericana y empleo: Desigualdades, avances y retos del futuro" denuncia que en la última década la brecha que separa a las mujeres pobres de los hombres pobres ha crecido, en un fenómeno denominado "feminización de la pobreza".
La Fundación Codespa, cuyo presidente de honor es Felipe de Borbón, el príncipe heredero de la Corona española, es una organización no gubernamental que lleva quince años trabajando en cooperación al desarrollo con los países en vías de desarrollo.
En su trabajo sobre la mujer latinoamericana y el mundo laboral, destaca que a pesar de que en América Latina los roles en la familia siguen muy arraigados (hombre fuera de casa y mujer en casa) "ha aumentado el número de familias sostenidas por la mujer".
"Se estima que más del 60 por ciento de las familias pobres de América Latina siguen un cuadro monoparental, la mayoría de ellas dirigidas por una mujer", subraya el informe.
Codespa apunta tres razones detrás de esta situación: el abandono del hogar del cónyuge o pareja (en el medio rural habitualmente sólo el hombre emigra a la ciudad), el aumento de las madres solteras o sin pareja estable y las muertes prematuras de los hombres.
En este último caso, la Fundación pone como ejemplo Colombia, donde "el número de hogares con jefatura femenina se ha incrementado por la violencia y su secuela de homicidios masculinos".
"Según la Consejería Presidencial de Atención a los Desplazados, el 55 por ciento de las familias víctimas de la violencia política tiene a una mujer como cabeza de hogar", añade.
El informe subraya que las latinoamericanas sufren más el desempleo (la tasa superaba en 1998 el 50 por ciento), consiguen peores trabajos, cobran menos en igualdad de condiciones y, a diferencia de los hombres, destinan todos sus ingresos a la familia.
Según Codespa, la participación de las mujeres latinoamericanas en la actividad económica alcanza una tasa media del 44,7 por ciento" (frente al 60 por ciento de EEUU o Canadá), porcentaje que disminuye al 28 por ciento en caso de mujeres que viven en pareja.
Las mujeres de América Latina necesitan un mayor nivel de estudios para acceder a las mismas oportunidades de empleo que los hombres (4 años más para obtener iguales ingresos y 2 años más para acceder a una ocupación formal), señala el informe.
Además, ganan, como media, un 36 por ciento menos de lo que ganan los hombres por el mismo trabajo, sufren peores condiciones de contratación, con jornadas no ptadas a sus necesidades y menor protección social, y son mayoría en la economía sumergida.
En cuanto a la distribución del dinero en el hogar, Codespa subraya que en América Latina la mujer lleva a su casa menos de la mitad de los ingresos, pero destina el 100 por ciento a la casa, frente al 40 por cie que dedican los varones.
Como soluciones, esta organización pide a los Gobiernos que apliquen políticas que "permitan lograr el acceso a la mujer en condiciones de igualdad a los recursos económicos, el crédito, la ciencia y tecnología, la capacitación profesional, la información, las comunicaciones y los mercados".
Por último, Codespa hace referencia a la "eficacia que han demostrado en el ámbito de una inserción laboral digna de la mujer" los proyectos de microcrédito, que varias ONG comenzaron a desarrollar en toda América Latina en la década de los 80.
"Los resultados que se consiguen son: apoyar el autoempleo, favorecer el movimiento asociativo entre mujeres y, en definitiva, proporcionar las herramientas necesarias para conseguir la autosuficiencia de las beneficiaras", concluye.