Les mintió quien les dijo que “los trapos sucios se lavan en casa”, porque estos se lavan es en “Baño de damas”.
En todos los países del mundo verdades sociales son ventiladas entre esas cuatro paredes los 365 días del año, por féminas de todas las edades y clases sociales y el montaje Baño de damas, que se presentó en su primera temporada de este año el jueves 9, viernes 10 y sábado 11 de febrero, bajo la dirección de Norman Douglas muestra a damiselas en baño de una discoteca o centro nocturno de diversión de adultos, las cuales mientras se acicalaban hacían confesiones sobre su vida personal, laboral o social; eran testigos del deterioro social, de la inmoralidad prevaleciente a nivel individual y colectivo, así como de los vacíos y flaquezas del ser humano, especialmente cuando se deja arrastrar por las bajas pasiones y cuando hay falta de modelos.

En Baño de damas salen a relucir aspectos como el machismo, chismes, bisexualismo, coimas, maltrato intrafamiliar, celos, drogadicción (incluido el alcoholismo), aborto, infidelidad, corrupción, prostitución, clientelismo, solo por mencionar algunos.
Lo que se muestra en Baño de damas es válido aquí y casi en cualquier país del mundo.

En esta producción del Grupo Tablas, que cumple 30 años de hacer teatro con mensajes que calan hondo y son una invitación a propiciar una metamorfosis individual y social (cambio donde es menester que todos seamos protagonistas), actúan 13 actores y actrices, casi todos sin previa experiencia en el teatro y todos dieron la talla.
Jannette Tsimogianis Rodríguez es precisamente una de las novatas . Veamos qué tanto le gustó el teatro.

“Bueno le cuento que es mi primera vez, y la verdad ha sido una experiencia fabulosa no la cambiaría por nada. Me parece maravilloso que un director de la categoría de Norman Douglas nos dé esta oportunidad. Mi personaje en la obra se llama Amanda, es una mujer madura que trabaja como secretaria en la asamblea e inteligentemente utiliza su puesto para lucrar y divertirse”.
Le encantó hacer teatro. Tanto, que nos dijo: “Definitivamente pretendo aprovechar cualquier oportunidad que se me presente para continuar incursionando en este maravilloso y divertido mundo”.

La obra nos lleva a la conclusión de que urge reparar las fisuras sociales y de que haya un consenso al respecto depende que se detenga la hecatombe. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?