Un triunfador, eso es Presbítero Berrío Vásquez, porque con todo y que es de talla pequeña físicamente hablando, ha sabido pasar por encima de las barreras que la vida le ha colocado. Y es que siempre hay opciones. Aceptar las circunstancias en muchas ocasiones equivale a ser conformista. Y Presbítero el darienita Berrío Vásquez, panameño, a sus 71 años todavía no ha dado el brazo a torcer, porque ¿quién ha dicho que se nace perdedor o ganador? Se construye el futuro a puro pulso. A fuerza de buenas acciones y de bregar duro.
El lo hace, la edad, la estatura física no son impedimentos para soñar, para luchar, para seguir adelante, para tratar de sacarle el mejor partido a la vida.
Goza del aprecio de sus compañeros y compañeras de trabajo en el Mercado de Mariscos donde es aseador, porque, es conversador, disciplinado, tiene sentido del humor, pero, principalmente, es muy respetuoso y muy trabajador. Estas son sus credenciales y se siente orgulloso de ello. Cómo no, si el trabajo honra al individuo y lo dignifica.
Cuando otros le dan la espalda al trabajo amparándose en excusas baladíes, Presbítero, conocido como "Julio, el enano", apodo que no hace mella en él, muestra buena disposición hacia sus faenas diarias y està en disposición de ayudar.
Cuando otros viven quejándose de la vida y lamentándose de las espinas que les han herido, sin fijarse también en las rosas y que las cosas que euestan trabajo, que requieren esfuerzo se valoran mejor, este señor de 71 años, está sonriente, sencillo, afable y muy seguro de su valor como ser humano y de que no está en mora con la vida, sino que a ésta él le ha pagado con buena moneda, con creces el placer de ver salir el sol todos los días.