En el 2004 el actor guapo, Bradley Cooper, quería una vida libre de vicio, confiesa a la revista Vanity Fair.
Entre eso y el fallecimiento de su padre le fue difícil pero formó parte de su preparación para un papel difícil en la película el francotirador (American Sniper).
"Haber perdido a alguien tan cercano a mí y entender lo realmente es importante... me di cuenta que al final todo lo que tengo soy yo mismo, así que ya era hora de dejar de intentar ser lo que los demás querían que fuera..."
"Mientras envejecemos, gracias a Dios, el cuerpo se deteriora, pero el alma florece".