Variedades

Brasileñas buscan en las siliconas lo que la naturaleza les negó


El incontenible anhelo de miles de brasileñas por tener y enseñar senos mayores que los recibidos de la naturaleza ha acabado con las reservas de silicona y duplicado este año las importaciones de prótesis.
Quien advirtió sobre el asunto y sobre la escasez de prótesis fue toda una autoridad en la materia en un país en el que las mujeres no se distinguen, precisamente, por la exuberancia de sus senos.
Ivo Pitanguy, uno de los cirujanos plásticos más afamados del mundo y considerado por conocidas divas del cine universal como un auténtico "Pigmalión", disparó la alarma.
"La demanda se ha duplicado desde julio pasado y no sólo porque aparecen nuevas clientes, sino también porque muchas mujeres que ya han sido operadas aún no están satisfechas y quieren senos todavía mayores", dijo Pitanguy, preocupado por la falta de material.
Las prótesis que se colocan en la exclusiva clínica que Pitanguy tiene en el barrio carioca de Lagoa, donde recientemente estuvo de visita su amiga Sofía Loren, cuestan entre 700 y 1.500 dólares, sin contar los gastos de la intervención, que depende de cada caso.
Según esas y otras cifras, sólo la implantación de prótesis de siliconas en los senos es para los cirujanos plásticos brasileños un negocio redondo.
Datos de la Sociedad Brasileña de Cirugía Plástica lo ratifican: en 1998 fueron 10.000 las mujeres que buscaron senos mayores en los quirófanos, pero esa cifra subió a 15.000 en 1999 y se prevé que este año cerrará por encima de las 20.000.
Negocio redondo también es para "Silimed", la única fábrica local de prótesis, que en los últimos cinco años duplicó su producción y llegó a una media de 12.000 pares anuales, o para distribuidoras como "Connexion", que en noviembre pasado importó 500 implantes y hace dos años no pasaba de unos 50 mensuales.
"Aunque tenemos buenas reservas, hemos llegado a suspender más de una cirugía por falta de siliconas", dijo a la revista "Veja" Ana Helena Patrus, dueña de la clínica "Santé", situada en un elegante barrio de Sao Paulo y que atiende a un promedio de cincuenta mujeres al mes, también para aumentar el tamaño de sus senos.
La manía parece no saber de edades y varias de las clínicas especializadas en la materia han decidido establecer límites, para evitar incómodas explicaciones a potenciales clientes adolescentes.
El cirujano Carlos Eduardo Leao, otro conocido "dilatador" de senos, aclara de antemaue sólo atiende a las muchachas una vez que hayan pasado cuatro años de su primera menstruación.
Las más célebres brasileñas que han optado por agrandar sus ya bien dotados encantos han sido la presentadora de televisión María das Grazas Meneghel "Xuxa" y la actriz Vera Fischer.
La "reina de los bajitos", como se conoce a Xuxa por el éxito de sus programas infantiles, se ha implantado unos 150 milímetros de siliconas, mientras que Vera Fischer luce ahora, en la telenovela "Lazos de familia", 225 milímetros extras sobre sus pechos.
Fischer superó incluso a la bailarina Joana Prado, que en opinión de muchos fue quien dio el pistoletazo de salida a lo que ya parece ser una contagiosa fiebre en la farándula brasileña.
Prado, popular gracias a un programa de televisión en que aparece vestida de bailarina árabe y concede deseos de un fuerte contenido erótico a jovencitos concursantes, se implantó a principios de 1999 220 milímetros de siliconas, que inmediatamente lució en las páginas centrales de la edición local de la revista "Playboy".
Exactamente lo mismo, pero con unos pocos milímetros menos, acaba de hacer Sheila Carvalho, bailarina del grupo musical "E O"Tchan" y que en el 2000 fue elegida por cuarto año consecutivo como la mujer "más sensual" de Brasil.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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