Antes de debutar en la portada de Vanity Fair, Caitlyn Jenner se sintió como una prisionera dentro de su propia casa. Sin poder salir de Malibú, debido a los paparazzis, la estrella revela en un documental detrás de bastidores que esconder su identidad fue duro.
“No he salido realmente”, admitió en ese momento.
Pero tan pronto como publicaron la portada, pudo vivir libremente. “Ahora para ser honesta contigo realmente no me importan los paparazzis. Cada día es una nueva aventura”, asegura.
Jenner explica que desde que debutó en público decidió regalar su antigua ropa, aunque en un punto su clóset fue mitad ropa masculina, mitad ropa femenina. “Ahora la ropa de hombre se ha ido”, cuenta al hablar de cuán feliz se siente de poder ser ella misma.
“Esto se trata de tu vida, de quién eres y estos últimos días han sido asombrosos. Nunca había pensado que un día podría hacer esto. Ha sido fabuloso”, agrega.
Ahora que vive la vida que quiere, asegura que ayudar a otras personas transgénero es su prioridad. Las respuestas positivas que ha recibido han sido maravillosas, pero confiesa que no todo el mundo tiene la misma experiencia que ella.
Con su nuevo show, I Am Cait, y su trabajo en grupos, desea marcar una diferencia en la vida de otros.
“Espero que con mi honestidad pueda facilitar las cosas para los demás que vienen después de mí”, comenta.
Su confianza en sí misma y actitud positiva han contagiado a la gente a su alrededor, incluso a quienes estuvieron involucrados en la sesión de fotos. Durante la filmación del video tras bastidores un entrevistador acota que hasta la afamada fotógrafa Annie Leibovitz lloró al ver a Caitlyn tan feliz.
Cuando ella finalmente se vio en el espejo, no lo podía creer.