La Dra. Tiffany Field es una convencida de que todo el mundo necesita demostraciones de afecto y el tacto permite trasmitir amor, seguridad, reconfortar a las personas. Sin embargo, manifestó que es una lástima que siendo el sentido más largo y el que más temprano se desarrolla, este sentido es el menos estudiado. Pero, la Dra Field, del Jackson Memorial Hospital, en Miami y un equipo de colaboradores son la excepción y sus investigaciones con bebés prematuros, mujeres embarazadas, ancianos/as y bebés de madres drogadictas, han demostrado que el masaje produce efectos muy positivos y es una terapia preventiva y curativa que, además, sólo necesita buena disposición de parte de quien da el masaje, permite ahorrar millones de dólares en servicios de salud curativa y evita mucho dolor innecesario.
HABLA UNA EXPERTA
La Dra. Field es especialista en Psicología del Desarrollo y es directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Miami. Pertenece a la Sociedad Internacional de Estudios Infantiles y a la Asociación Americana de Psicología..
Su conferencia en el II Congreso Internacional de Estimulación Temprana y Discapacidades del Aprendizaje, que se realizó en Panamá recientemente, enfocó en el tema "Infancia, tratamiento y avances en las investigaciones del Tacto".
Ella mencionó estudios efectuados en los Estados Unidos con el aval de la empresa Johnson & Johnson en 1992 y de cómo la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami y otras instituciones en Filipinas y otros países se han ocupado de estudiar los beneficios del masaje para la salud infantil y de adultos.
Ella tuvo la oportunidad de visitar en su corta estadía en nuestro país el Hospital del Niño y se congratuló de que los familiares de los niños acompañen al paciente hospitalizado y de que se esté fomentando en el país la lactancia materna.
Luego se refirió a los estudios realizados en los Estados Unidos con bebés prematuros que han demostrado que el masaje los ayuda a ganar peso, crecer mejor, estar más alertas y enfermarse menos.
A estos bebés se les ha dado seguimiento y la constante es ésta: el masaje obra maravillas en ellos. También se ha utilizado el masaje con niños asmáticos y diabéticos y las recaídas son menores y demuestran necesitar menos medicamentos.
El masaje parece ser que también aumenta en las personas su inmunidad a enfermedades, reduce los niveles de tensión y les hace más felices.
TERAPIA QUE DEBE ENSENARSE
El tacto, recalcó la Dra. Field, es una parte crítica de la comunicación y debe enseñarse en las escuelas de enfermería y a los pediatras y doctores en general la importancia de esta terapia que pueden aplicarla los propios familiares si se les enseña cómo ayudar a mejorar con masajes a su paciente. .
Recalcó que el sentido del tacto es el órgano sensorial menos estudiado. Es el más largo sentido sensorial. Es el que más temprano se desarrolla. Dijo que "desde la etapa fetal se puede apreciar la importancia del tacto, cuando vemos que el embrión que se chupa el dedo y a veces el puño. Después, con la lactancia también es notable la importancia para la comunicación madre-hijo", analizó la conferencista internacional..
En los gemelos, dijo, y mostró filminas que así lo atestiguaban, está desde el vientre presente la importancia del tacto, porque éstos se tocan unos a otros y a veces hasta se les veía abrazados.
LOGROS CON BEBES PREMATUROS
En los estudios del Jackson Memorial Hospital se logró con masajes que los bebés prematuros duren menos en las incubadoras. Se les daban masajes o toquecitos de dos a tres veces por día y ganaban peso rápidamente. Fue un incremento del orden del 47%, según dijo la especialista.
La Dra. Field explicó que se trataba de masajes dados en seis segmentos (a partir de la parte superior de la cabeza hasta el cuello, luego en la espalda, columna vertebral, en las piernas y en los bracitos). En total, eran cinco minutos de masajes, dos veces al día.
Se percataron en el estudio (los monitoreaban) de que no es recomendable darles masajes ni en el pecho ni en el estómago porque los bebés se mostraban incómodos y se ponían a llorar.
Otros descubrimientos de los beneficios del masaje fueron que los niveles de tensión se reducían enormemente en los bebés, al igual que mejoraba su coordinación motora y se mostraban más alertas.
Además de que no requiere incurrir en gastos, la terapia del masaje es un método fácil de poner en práctica por las madres o las personas que tienen que cuidar al bebé, según planteó la experta en psicología infantil, quien se lamentó de que resulte tan difícil en su país convencer a la gente de que la ponga en práctica. Dijo que la primera Dama, Hillary Clinton, sí ha mostrado interés en este método.
Los masajes deben darse entre alimentos, porque si no el bebé está o muy hambriento porque no ha comido o muy somnoliento después de comer. En el estudio fueron quince minutos de masajes tres veces al día a un grupo y se le comparó con otros bebés a los que no se daba masajes y se notaron los cambios positivos. Y el ahorro anual es de 4.7 billones de dólares. Un año después se les hizo el test de cociente intelectual a los dos grupos de bebés y el grupo de los que recibieron masajes no sólo registró 14% más alto en desarrollo mental y motor, sino que respondía más, ganó peso y mostraba mejor interacción.
Por otro lado, al seguir hablando de la bondad de los masajes, la Dra. Field dijo que si los masajes van acompañados de palabras suaves esto también sirve para detectar si el bebé tiene problemas de audición y el moverse de un lado a otro permite ver si tienen o no problemas de visión.
Según explicó la experta, los niños que reciben masajes, al igual que a los que se mece en mecedora, hamacas o se acunan en los brazos, duermen mejor; cierto que permanecen alertas por más tiempo pero cuando duermen su sueño es más profundo. Dijo que también se estudió si el masaje tiene mayor efecto cuando se da con aceite o sin aceite y se descubrió que es mejor sin aceite. Esto se determinó en base a los gestos de agrado o desagrado que hacía el bebé cuando recibía masajes con o sin aceite. Asimismo, exámenes para detectar el nivel de cortisol (enzima que está en la saliva) evidencian que los niveles se reducen con los masajes.
La Dra. Field anadió que incluso niños de padres/madres drogadictos/as han sido objeto de estudio y se ha notado que después de sesiones de masajes se muestran más alertas y ganan peso. Se desean hacer estudios con bebés con VIH para ver si puede alterarse favorablemente su desarrollo.
TAMBIEN PARA ADULTOS
Incluso si eres adulto y te dan masajes te adormeces, te calmas y ahorras calorías, estás más alerta y más activo, te concentras mejor, tu absorción de los nutrientes es mejor y hay un decrecimiento en la tensión.
Por otro lado, otras investigaciones hechas con adultos y adultas mayores -abuelas/os o personas jubiladas que vivían solas y sufrían depresión- arrojaron resultados positivos. Se apreció que los niveles de depresión de estos/as gerontes bajaron cuando actuaban como voluntarios/as y visitaban bebés y les daban masajes. Después se quiso saber si era para los y las gerontes más beneficioso recibir masajes o darlos y el equipo investigador se percató de que la depresión de estos/as adultos/as mayores se reducía más si ellos/as daban los masajes. Iban dos veces por semana a dar esta terapia a los bebés. Algunos aspectos que se tomaron en cuenta fueron cambios en su vida como la reducción en el consumo de café, una mejor interacción, menos consultas al doctor y otros.
CON EMBARAZADAS
Asimismo, ante los resultados positivos que mostraban los estudios anteriores, se efectuaron otros con las madres, sobre todo las jóvenes que durante el embarazo tenían altos niveles de stress o depresión (que se reflejaban en los bebés dentro de la placenta y luego de que nacían). Durante 5 semanas se hizo este estudio, dos veces por semana se monitoreaban los niveles de tensión de ellas que recibían igual cantidad de sesiones semanales de masajes.
Entre otros logros de los masajes en las embarazadas se destacan: tenían menos dolores lumbares, de piernas y de pies, menos problemas para conciliar el sueño, se redujeron los partos prematuros así como las complicaciones obstétricas. También hubo una drástica reducción en los niveles de tensión y algunas no necesitaban medicamentos, otras si necesitaban medicamento la dosis era menor. Los resultados mejoraban si durante el parto alguien querido (esposo, madre, hija, hermano, etc.) o las enfermeras las abrazan , le tocan la espalda, le agarran las manos. Además a estas embarazadas se les redujo en tres horas el período de labor. El nivel de cortisol (secreción de la saliva) después del masaje bajó. La depresión se redujo. Se redujo la adrenalina.
La terapia consistía en que a la embarazada le daban masajes 20 minutos, dos veces a la semana. Se le enseñaba a alguien como el esposo, madre, hermana, hija o alguien allegado a la embarazada para que sepa cómo dar los masajes correctamente. Eso sí, se hizo la salvedad de que nunca se les dé en los tobillos, porque el útero comienza a contraerse. Para estimular el parto, quizás.
Allí no quedó todo, los investigadores quisieron saber más y estudiaron gracias a la tecnología, vía ultrasonido, al feto al cual se le veía en algunos casos sonreído y en otros reído de oreja a oreja cuando mamá recibía el masaje.
La Dra. Field en su intervención expresó su convicción -y lo mostraba con cifras y con filminas, diapositivas y otras evidencias de los estudios efectuados- de que el tacto obra maravillas y una caricia o un masaje ayudan a mejorar la salud de grandes y chicos, porque son una expresión afectiva y todo ser humano necesita sentir que se le quiere y que importa.