Infórmate sobre la compañía donde solicitas empleo. Elige la ropa adecuada. Ellas deben usar conjuntos de falda y chaqueta. Zapatos cerrados, medias y poco maquillaje.
Ellos, pantalones largos, camisa bien abotonada y corbata. Cabello recortado (ellos). El peinado debe ser natural. Calcula llegar al lugar con diez minutos de anticipación. Relájate.
Saluda al entrevistador con un apretón de manos. Sonríe siempre que puedas. Mira de frente al entrevistador. Deja que sea él o ella quien inicie la conversación. Actúa con naturalidad. Mantén una actitud positiva. Escucha las preguntas antes de responder.
Evita hablar demasiado, pero si tienes la oportunidad no dudes en decir todas las aptitudes que tienes. Muestra interés por la empresa, pregunta acerca de ella. El aspecto salarial trátalo sólo al final.
En cuanto a la herencia, hay estudios que indican que existe una predisposición hereditaria que sumada a otros factores puede ser determinante en la personalidad y finalmente en la conducta violenta del ser humano. No obstante, esta predisposición está sujeta a transformaciones.
Pero el sólo hecho de tener una predisposición hereditaria no es determinante para que un individuo sea un criminal. Si a ello le sumamos una personalidad violenta y un ambiente adverso, se estarían desencadenando acciones que se pueden catalogar como delitos.
Hay que recalcar que aunque hay personas que presentan esa predisposición hereditaria, el ambiente en donde viven, la formación, el amor y cariño familiar que reciben no permite que ese factor aflore y finalmente pasa inadvertido.
Bethancourt, por su parte, mencionó que existen suficientes estudios que indican que hay personas más propensas a cometer un homicidio que otras: las que han sido expuestas a violencia familiar, a maltrato en la infancia (sobre todo físico y psicológico), quienes han sido objeto de abuso sexual y las expuestas a situaciones sociales de guerra (declarada y no declarada- el segundo caso es el de las pandillas). Igualmente mencionó a las personas que están en uso y abuso de drogas, las personas deprimidas y aquellas con bajo nivel de tolerancia.
Selles dijo que la pobreza no es necesariamente una condición para el crimen, pues de ser así todos los pobres tendrían que ser delincuentes para resolver sus problemas.
Esto está determinado dijo, por la educación, los valores que se le inculcaron en la familia, la atención que se le dio a sus necesidades desde niño y a su entorno social.
También indicó que otro factor es los valores que se exaltan, en donde los medios de comunicación desempeñan un papel muy importante en la influencia positiva o negativa hacia la persona, sobre todo si se habla de niños y jóvenes que todavía no tienen un discernimiento sobre qué le puede aportar a su vida o qué debe descartar.
Desde la niñez se pueden determinar las personalidades violentas. Generalmente esos niños tienen reacciones o juegos violentos y agresivos contra sus compañeros de escuela y que se pone de manifiesto ante frustraciones leves. Igualmente, actúan violentamente contra los animales y disfrutan o sienten placer en ello.
Bressan aconsejó a los padres que ven esos comportamientos en sus hijos, a que no tomen la situación por los extremos. Ni minimizar ni hacer de ello una tragedia. Dijo que se deberá hablar con el niño para saber por qué lo hizo, qué lo motivó, finalmente enseñarle que hay otras maneras de resolver los problemas y canalizar su ira.
111Aspectos tan monótonos como la forma en que se violan las normas en ese mal llamado "juega vivo del panameño" fueron señalados por los expertos como generadores de violencia y que al acrecentarse llegan a niveles incontrolables.
Por su parte, Bethancourt dijo que si se sabe que se puede predecir el nivel de riesgo que tienen las personas de cometer actos violentos, ¿qué están haciendo la policía y los equipos especializados para prevenir y detener la violencia?
El delito sigue una curva en la dinámica de vida, similar a cualquier otro comportamiento, dijo Selles, explicando que se puede presentar en los primeros años de vida, se acentúa en la edad escolar o pubertad y se hace más pronunciado hasta la edad de 25 a 30 años y finalmente disminuye como cualquier otra actividad del hombre después de los 40 años.
De hecho las estadísticas que maneja la Policía Técnica Judicial indican que el periodo de edad en donde se registran más delitos es entre los 14 y 34 años.