El amor no ha conocido nunca las leyes. De hecho, siempre ha estado como una cabra. Y el año que se fue da buena cuenta de ello, dejando tras de sí un balance sentimental variado y sorprendente.
El 2007 pasará a la historia como el año en el que George Clooney, el soltero más cotizado de Hollywood, sentó por fin la cabeza y consiguió una novia formal. La elegida se llama Sarah Larson.
En los últimos meses, Clooney estuvo acompañado por ella en todos los estrenos, fiestas y actos públicos a los que fue invitado. Si bien Sarah es joven, alta y atractiva, tampoco es un secreto que el codiciado actor tiene y ha tenido amigas y acompañantes bastante más guapas, preparadas y elegantes que ella.
El amor no entiende de leyes. Ni de títulos nobiliarios, como para que el actor, que hasta ahora sólo admitía como animal de compañía a su cerdo vietnamita, haya decidido, justo en el año chino del Cerdo, que ya pasó, meterse en una relación de pareja.
A la pareja se le ha visto paseando por Roma y Nueva York.
El actor y director ya probó el matrimonio, pero no lo saboreó mucho. Ha preferido mantenerse como un soltero codiciado.