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Colombianos, en busca de identidad lejos del dolor y la violencia


Los hombres colombianos están aún en búsqueda de un nuevo concepto de lo masculino que se adecúe a la realidad que han impuesto los cambios de la mujer y que deje atrás una práctica dolorosa y violenta de su condición de varones.
Académicos, sociólogos, abogados y médicos estudian hoy en el Foro Masculinidades en Colombia, los modelos asumidos por los hombres actuales, sus perspectivas y la incidencia de esa concepción en el fenómeno de la violencia.
"El concepto de hombre lleva una carga muy fuerte sobre nosotros, la exigencia de ser fuertes, proveedores y valientes", expresó el abogado Germán Rincón, quien resumió que se trata de "una masculinidad tonta, ridícula y potencialmente suicida", en palabras del sicólogo Walter Risso.
"Es difícil decir que los hombres debemos realizar procesos de emancipación como los que emprendieron las mujeres si somos quienes detentamos el poder", agregó, pero explicó que se trata de liberarse de cargas "invisibles" que han dejado al sexo masculino "sin el derecho a sentir, llorar, ser cobarde y amo de casa".
Rincón se quejó de que tanto la legislación internacional como la colombiana ignora la existencia del "género de hombre", de forma que hay una legislación que da derechos y ayudas, por ejemplo, a mujeres cabeza de hogar o viudas a cargo de hijos menores o personas discapacitadas y los niega para ellos.
"No hay una única representación social de la masculinidad", comentó el investigador de la Universidad Nacional Freddy Gómez, quien presentó las conclusiones de distintos estudios sobre referentes masculinos, salud, sexualidad y paternidad entre distintas generaciones, estratos socioeconómicos y culturas.
"Los estudios indican que hay tendencias de cambio en las últimas generaciones, las de los jóvenes de hasta 30 años, al menos en el discurso", aseguró Gómez.
Según los estudios presentados por Gómez, la construcción de lo masculino está realizándose "con menino como referente importante, que comienza a ser un modelo amigable".
Las estadísticas sobre violencia común en Colombia indican que por cada mujer víctima de armas de fuego y explosivos, hay 14 hombres, según cifras oficiales citadas por Sara Fernández, profesora de la Universidad de Antioquia.
Por cada dos hombres muertos hay una mujer; el número de varones fallecidos en accidentes de tráfico es tres veces mayor que el de féminas y ellos representan entre el 77 y el 80 por ciento de los suicidios.
De seguir el ritmo de crecimiento de las muertes por causa violenta, el 85 por ciento de las cerca de 30.000 anuales en Colombia, "en treinta años, y desde 1997, habrá muerto un millón de hombres", indicó Fernández, experta en estudios de desarrollo poblacional.
La profesora criticó que es "el espíritu patriarcal el que mantiene la guerra" y el crecimiento progresivo del gasto militar, partida que dispone de recursos cuatro veces mayores que la salud.
En cambio, señaló Gómez, los jóvenes entienden que su identidad de hombres "no sólo se puede construir a partir de la competencia, el esfuerzo, y a costa de asumir todos los riesgos, sino alrededor de los sentimientos, del cuerpo, la idea de amor y de respeto".
Existen otras dos tendencias, una de ellas consistente en "reafirmarse en lo tradicional como manera de convivir con los cambios", entre hombres de estratos socioeconómicos más bajos.
La otra es la de "los que se cuestionan el dolor que supone el modelo tradicional masculino, y sienten desasosiego por la existencia de desigualdades de género", añadió.
Mientras, el psiquiatra Pedro Guerrero, autor del libro "El honorable miembro", sostuvo que las exigencias feministas de una vida sexual no basada en lo coital han llevado al hombre a buscar "un pene perfecto", practicar "una sexualidad triste" y a sentirse "condenado a la androginia".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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