Después de la invasión, Mario y Einstein vivieron un día a la vez. Sin prisas. Aprendieron que hambre nutricia y afectiva se pueden saciar con sueños. Tejerlos es asunto de imaginación, de seguir la corriente, no importa cuán alocadas parezcan las ideas que revolotean por la mente en estampida, para crear mundos hipotéticos y aferrarse a ellos como tabla de salvación, pues la consigna es no morir, resurgir como el ave fénix de entre las cenizas.
Cómo este par de pordioseros "hace de tripas corazón", como dice el viejo adagio, es parte de lo que se aprecia en el arte de Alex Mariscal (Einstein) y Kendal McKella (Mario), en el salón F-103 de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá en Curundú.

Los destacados actores, a través de sus desventurados y creativos personajes, van llevando a la audiencia a reflexionar con respecto a lo preciado de la vida y de la importancia de mostrarse amor filial porque nadie tiene asegurado el mañana y, como afirma la Biblia, del "tiempo y el suceso imprevisto" nadie escapa.
Profundos son los análisis de estos dos hombres venidos a menos. Sí, a Mario y Einsten se les ve caídos, pero no aniquilados. Se les ve vadear el temporal del dolor y la frustración, con su corazón vistiendo luto, pero aupados por el instinto de supervivencia, tratan de nadar en las corrientes de la incertidumbre cotidiana y alimentan su maltrecha humanidad con lo que puedan hallar en los tinacos de basura y su mente la defienden de la locura dándole alas a la imaginación. Construyen historias, en las que son los protagonistas principales, en las que su ego no pasa hambre, en las que echan mano de sueños y dones para levantarse la autoestima y se intercambian papeles, son actores y espectadores, usan técnicas de los grandes dramaturgos.

No son orates. Muestran sabiduría y como paladines defienden su derecho a la vida y a mantener vivos sus sueños, aunque el hambre, cual afilados cuchillos, les aguijonee.

* 2014 fue el año en que se cumplió el centenario del Canal de Panamá. Además, los 25 años de la invasión de EE.UU. a nuestro país.
* 10 dólares cuesta la entrada a “La Farsa de un centavo”.
* 5 obras que ha puesto en escena Alex Mariscal son: “Lienzo roto”, “Los Camaleones”, “La Ratonera”, “Ciudad de Sombra”, “Premonición”. Además, él ha dirigido de otros autores alrededor de veinte obras.
Cuando el mundo se desploma
Una noche, el 20 de diciembre de 1989 -un solo hecho histórico, sangriento, que habla de prepotencia y abuso de poder, inolvidable-, la invasión de Estados Unidos a Panamá sembró el luto en muchos hogares, trastocó la vida, el futuro de tantas personas. Esto inspiró a Alex Mariscal -director, productor, actor y docente universitario- a escribir la obra “La farsa de un centavo”.
En la pieza dos sobrevivientes, Mario y Einstein, reconstruyen un mundo donde los seres queridos solo caben en el corazón y la mente y solo queda preguntarse qué habría sido de ellos, de Clarissa, la hermana de Mario, y de Vicenta, la novia de Einstein, si acaso no hubiesen llegado “las luciérnagas de la muerte” como llama a las aeronaves del ejército de Estados Unidos el destacado poeta panameño José Franco en su novela “La noche de las luciérnagas de la muerte”.
“La farsa de un centavo” se ha presentado en varias ocasiones, con éxito.
La primera temporada fue en La Quadra (del 23 al 27 de julio de 2013, con la actuación de Eduardo Carrillo como Mario y Benjamín Ávila como Einstein). Luego, en 2014, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá también con Alex Mariscal y Kendall McKella protagonizando a Einstein y Mario como en la actual puesta en escena, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá (Salón F-103).
Más detalles
Alex Mariscal nos explica cómo nació el tema y el libreto, la historia, fue tomando forma. “Durante los años 1988-1995 estuve, por circunstancias laborales, destinado a recorrer a diario las calles de San Felipe, Santa Ana, El Chorrillo y Calidonia. Mario y Einstein surgieron de esas muchas horas de observación de los hombres comunes en cada esquina de esos antiguos edificios, calles, zaguanes y especialmente de los escombros que había dejado la invasión norteamericana a Panamá. Fue la época de la reconstrucción para muchos, pero para Mario y Einstein fue de despojo, de abandono, y de crisis”.
Esta producción “es una historia mordaz en la que dos individuos que pudieron acceder a la universidad por causa de la crisis sociopolítica y económica del país devinieron a la condición de indigentes: piedreros como se diría en el argot popular. Y mientras hurgan en basureros en busca siquiera de migajas, sueñan despiertos”.
Otros datos
- Montaje de "Zaktán", teatro independiente, en el que la pobreza y la resiliencia se enfocan.
- La obra cuenta historias y la Historia.
- Ficción y realidad se mezclan en esta pieza que procura mantener viva la memoria colectiva.
- En cierto modo, es tragicomedia.
- Diseño de maquillaje: a cargo de Grismel Rangel
- Diseño de luces y sonido: Alex Mariscal
- Operador de sonido: Coneli Bósquez
- De los actores: Alex Mariscal tiene más de 25 años en teatro y Kendall McKella, más de 20.