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Cómo llegar al bienestar a través del buen humor

Carecer de humor es carecer de humildad, es estar demasiado inflamado de uno mismo.


¿Acaso eres de las personas que se toma la vida en serio? Sería mejor aplicar lo que dijo Winston Churchill:
"Creo firmemente que no se puede tratar con las cosas más serias de este mundo a menos que uno comprenda las más divertidas".
Desde la perspectiva clínica, el buen humor es un rango de emociones saludables y de bienestar, "es cuando se está de buen ánimo", explica Fabio Bethancour, Magister en Psicología Clínica de la Universidad de Panamá.
"El buen humor se refleja a través de la alegría, la risa, la meditación, el baile y el canto, entre otros. Es un estado interno del equilibrio psicológico, fisiológico y cognitivo (pensamientos), indicando que estás en buenas condiciones para actuar". Un buen estado de ánimo apremia grandemente la salud física y emocional del ser humano.
Cuando estás de muy buen humor puedes ver lo que los demás no perciben. Se és consciente de la relatividad de todas las cosas y revelar con una lógica sutil lo serio de lo tonto y lo tonto de lo serio. A veces el mejor consejo es el que proviene de un chiste y no de una formulación teórica.
Arthur Koestler, ha mostrado repetidamente el cercano parentesco de la risa con el hallazgo y el descubrimiento en ciencia y en arte. ¡Ajá!, decimos en el momento en que se establece la claridad en la conciencia. ¡Ja, ja!, nos reímos cuando un chiste nos parece bueno por la inesperada ruptura con el orden esperado. Entre tanto, el chiste y la broma son excelentes y necesarios ingredientes de la sabiduría, ya que su esencia es precisamente la ruptura del orden lógico y del conocimiento formal con alguna salida que, como una chispa, ilumina bruscamente el entendimiento con una novedad, se desgrana en risa y deja un sabor de ingenio en la mente.
Es imposible enfadarse y reírse al mismo tiempo. Sin embargo, Fabio Bethancourth sugiere emplear estrategias de afrontamiento para no perder el buen humor. - Por ejemplo, - sacar un torbellino de ideas, evaluar las ventajas y desventajas, y hasta posibles soluciones de causas que podrían enfadarnos.
"Hay que trabajar con uno mismo practicando técnicas de meditación, relajación imaginaria y creando espacios exitosos".
Y aunque no tenga algún motivo especial para reírse, hazlo simplemente. Obsérvate a ti mismo y a los demás en este mundo insensato y decides entonces si andarás por ahí cargado de ira o si desarrollarás más bien un sentido de humor que te otorgará uno de los dones más valioso que existen: la risa.
El humorista innato, Leopoldo Mójica, estima que en la localidad "lamentablemente no hay cultura para disfrutar de un chiste sano que no sea soez". Cuenta que estando en un "show" de clase alta, le causó asombro que algunas mujeres profesionales, muy bien arregladas, le gritaban de todo tipo de improperios simplemente porque no contaba chistes subiditos de tonos. "En el caso de la plebe ni siquiera digo chistes porque me he encontrado que muchos no saben quién es Cristóbal Colón", aseguró.
Explica que cuando lo contrantan, él de ante mano pregunta qué tipo de espectáculo desean para que no haya malos entendidos.
Siendo un convencido de que nadie es profeta en su tierra, lamenta que la televisión local no le haya dado espacio para entretener al público de una manera auténtica. "Yo siempre estoy de buen humor. Lo que ves ese soy yo, una persona sumamente alegre que río a carcajadas cada vez que puedo, por eso la gente me quiere".
Este popular humorista, es un polifacético que uliliza cualquier recurso para agradar a su público. "Si hay que bailar con el aro, saltar o cantar, simplemente lo hago".
Sugiere que la risa es la cura contra la depresión. Ríamos, ja, ja, ja.


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173050
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América