La natación se ha llegado a considerar "no sólo una forma de supervivencia o de salvar vidas en caso de emergencia, sino también como un sistema valioso de terapia física y como la forma de ejercicio físico general más beneficiosa que existe". Ningún otro ejercicio utiliza tantos músculos del cuerpo y de modo tan intenso.
Lo que pocos saben, es que ese arte de sostenerse y avanzar, usando los brazos o las piernas, dentro o sobre el agua, por deporte o pura diversión, tiene también el atributo, según psicoanalistas, de contribuir en la formación de la personalidad de los niños, estimulando la responsabilidad, disciplina, constancia y desarrollo personal.
COMO LES ESTIMULA EL AGUA Y DESDE QUE EDAD
Aunque no existe una edad determinada para aprender a nadar, la pediatra Vielka Cárdenas considera que los bebés de entre seis u ocho meses están aptos para sus primeros chapuzones en las piscinas, entre otras cosas, porque "ya son más sociables y su piel soporta los niveles de cloro, ya que cuando son demasiados pequeños se pueden irritar". Explicó, además, que los bebés que se inician desde temprano en la natación logran desarrollar una parte de su cerebro que debe estimularse dentro de los dos primeros años, garantizando armonía entre las actividades motrices y coordinando los movimientos de piernas, brazos y cabeza.
La psicóloga Susana Gómez considera que deportes como éstos, "fomentan la importancia de que cada uno es responsable de sí mismo y que, por consiguiente, el esfuerzo personal, el espíritu de superación y la práctica, les hacen mejorar día a día".
En ese sentido, las clases de natación se convierten en el juego ideal para estimular a los niños desde que son bebés, porque desarrollan sus capacidades motoras, sociales y cognocitivas.
EL ARTE DE NADAR, COMPETIR Y TRIUNFAR
Cada fin de semana, un grupo de niños desde los cuatro años de edad, (se aceptan niños desde los dos años) se reúnen en la Piscina Municipal Ana Victoria Osorio de Betania, para que experimentados instructores les enseñen los movimientos y las técnicas de la natación, desarrollando además, el espíritu competitivo.
Hace unos días, esos chicos que llegaron sin saber absolutamente nada sobre el deporte, se midieron en una justa sobre agua de todos contra todos, en los 25 metros planos, donde resultaron triunfadores Cristopher Martínez de 12 años (recibe terapia por una lesión en la columna), quien obtuvo la medalla de oro; Steven Gander, de ocho años, quien se adjudicó la de plata y la pequeña Ana Sofía Corrales de tan sólo cuatro años, quien se apoderó de la de bronce, superando a contrincantes de 10, 11 y 12 años de edad.
Y es que Ana Sofía ha sido ejemplo de perseverancia, interés y disciplina. La pequeña sirenita inició sus clases desde los tres años, utilizando flotadores de brazos y desde un principio mostró destreza y fascinación por el deporte.
"La clave es que ha sido constante en sus clases", dijo su instructor personal Oscar Jiménez, con más de 18 años como coordinador de deportes. Pese a que Ana Sofía reside en Arraiján, sus padres no han dejado de llevarla cada fin de semana a tomar sus clases y hoy por hoy ya nada sola, se lanza sin miedo a la piscina, controla adecuadamente la respiración, se desplaza a su antojo por el agua, puede bucear y tiene velocidad en sus piernas, lo que le ha permitido ganarse unas cinco medallas de oro, cuatro de plata y tres de bronce en cada una de sus competiciones, justas en donde no ha dejado de sobresalir entre los tres primeros lugares.
Ana dice que el agua le encanta. El deporte le ha despertado el apetito, la mantiene "en línea" y le ha desarrollado su espíritu de superación y competitividad. Ella se pone metas en cada ejercicio y se convence de que puede lograrlas.
Y es que las clases, más que una tediosa rutina, se convierten en una divertida sesión para los niños, porque tratan de hacerlas lo más variadas posibles y con tiempo para el "relax".
DEBEN RECIBIR EL ALIENTO DE PAPI Y MAMI
Para Jiménez, es importante que los padres acompañen a sus hijos en sus primeras clases, porque le generan confianza "durante sus primeros contactos con el agua". Si no hay temor, el aprendizaje es mucho más rápido.
El Sr. Erasmo Muñoz, presidente de la Junta Directiva de la Caja del Seguro Social y activista deportivo, recalcó que cuando los padres vean en sus hijos habilidades deportivas, deben esmerarse en desarrollarlas y propiciarlas, porque tal vez tengan entre sus manos un futuro representante del país en desafíos internacionales. Dos de los hijos de Muñoz han representado a las provincias de Los Santos, Coclé y el sector Oeste en el béisbol nacional. Es más, uno de ellos (Eduardo Muñoz) fue firmado para jugar pelota profesional y estuvo en las ligas menores de los Marineros de Seatle.
Las clases infantiles de natación continúan en Betania con el auspicio del Departamento de Recreación y Deportes del Municipio de Panamá.