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Cómo salir de compras sin perder la cabeza


La publicidad nos empuja a diario a gastar. Estamos expuestos a miles de mensajes distribuidos de manera sutil alguna veces, y otras de forma casi directa y descarada, que pretenden dirigir nuestra conducta de compras y aumentarla. Pero tenga mucho cuidado, porque del placer a la adicción hay un solo paso.
Como vivimos en una sociedad de consumo, no es fácil algunas veces advertir cuándo hemos sobrepasado el límite de los gastos razonables. Además, salir de compras es un comportamiento que no está mal visto, al contrario, se considera como una actividad de ocio, de manera que es difícil distinguir entre una comprita inocente y las compras por compulsión.
Según la "Ética del consumo", de Adela Cortina, las elecciones de compra están condicionadas por motivaciones psicológicas de diversos tipos, desde el afán de éxito hasta el de emulación, pero también influye la conspiración de los dogmas de la sociedad.
Los deseos de los consumidores son manipulables, y cuanto más inconscientes, más lo son. Entonces, ¿Cómo podemos distinguir cuando lo que parece un simple placer comienza a convertirse en una conducta riesgosa?
  1. Hacer compras frecuentes de las que luego se arrepiente.

  2. Gastar por encima de sus posibilidades

  3. No tener control para regular los gastos y contener los impulsos.

  4. Darse cuenta que comprar es la única actividad que le agrada y que el resto pierde atractivo.


La conducta de la compradora compulsiva parece depender del carácter y del estado de ánimo. ¿Es usted una de ellas? Para saberlo, conteste honestamente las siguientes preguntas:
  • ¿Le gusta mirar las vitrinas?

  • ¿Le produce frustración llegar a su casa con las manos vacías, sin haber hecho ninguna compra?

  • ¿Se premia con un regalo cuando siente depresión?

  • ¿Tiene un cajón lleno de cosas innecesarias, cosas que todavía no ha usado?


Si es así, tal vez lo sea. El perfil del consumidor patológico es el de una persona con problemas depresivos o de baja autoestima y gran impulsividad; algunos presentan una personalidad hedonista, que hace de las compras su máxima diversión. Una marcada ansiedad y un gran materialismo son algunas de las características de los adictos La finalidad de esas compras puede ser la superación de un estado de aburrimiento, la búsqueda de excitación y el incremento de la autoestima. Según la autora, esas personas son más sensibles a factores promocionales (día de la madre, San Valentín, Navidades), gastan más dinero y piden mayores créditos para satisfacer sus deudas que los compradores normales.
Son personas para las que comprar se convierte en una necesidad, algo que no puede dominar. Además, sus adquisiciones suelen ser innecesarias y, una vez que las posee, pierde interés en ellas, lo que las obliga a entrar en una cadena insaciable de compras.
En los casos graves, es necesario acudir a un especialista. Pero si es más leve, se puede corregir. Para ello hay dos trucos bien sencillos:
  • Deje pasar quince minutos desde el deseo hasta que se compra, o salir del almacén y volver a entrar. Así sabrá si la compra es sensata o si es un impulso.

  • No haga ninguna compra que no haya decidido en casa.

  • Otro buen recurso es llevar una buena contabilidad. Apunte todo lo que compra, porque las personas que son compradoras no se dan cuenta de lo que gastan.


Hay muy pocas patologías en la tercera edad. La gran mayoría se registran entre los 20 y los 60 años, en personas de centros urbanos y clase media. Lo peor es que los jóvenes tienen un enorme problema de adicción, y los adultos, en vez de enfrentárseles y frenarlos, los están reforzando.


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112632
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América