Patricia conoció a Carlos en sus últimos años de universidad, mantuvieron una relación sana y llena de amor por al menos cuatro meses. Pero una beca al exterior le dio un sabor agridulce al noviazgo.
Exactamente 3,334 kilómetros (entre Panamá y Washington) son los que los separan. La pareja contó que decidieron que la distancia no sería impedimento y harían el esfuerzo para que la relación funcionara, ya que solo serían dos años de maestría y los dos se visitarían.
En Panamá, no hay estadísticas que revelen la cantidad de parejas que llevan este tipo de relación, pero a nivel de Latinoamérica, una encuesta realizada por la consultora D'Alessio IROL demostró que solo tres de 10 parejas logran mantener viva la llama. El 71% restante afirmó que sus relaciones no funcionaron por la falta de comunicación o la infidelidad.
“Es complicado mantener una relación permanente a la distancia porque va en contra de lo que representa la relación, que implica un alto grado de intimidad, contacto emocional, físico y muchas veces el armado de proyectos en común”, dice el psicoanalista y especialista en parejas Omar Bscotti. “Sentirse querido es una necesidad fisiológica: tocar y ser tocado, mirar y ser mirado es una necesidad afectiva y es un alimento a todo nivel”.
En esta encuesta, el 78% de los participantes contestó que estarían dispuestos a mudarse con tal de seguir a su pareja.
Para el psicoanalista, “cuando el sacrificio de que uno se aleje tiene un objetivo común para ambos, por ejemplo, un viaje al exterior bien remunerado que les permitirá comprar una casa, le da más sentido a esa distancia y es más probable que sea tolerada”.
Pero ¿cuál es el secreto para aquellas parejas que sí logran hacerlo? La Universidad de Cornell, en Estados Unidos, y la Universidad de Hong Kong, en China, concluyeron que “las personas que tienen relaciones en la distancia suelen crear lazos más fuertes que las parejas normales gracias a que la comunicación es más constante y profunda”.