Esta receta es tan sencilla que hasta un niño pequeño puede hacerla, además es deliciosa y una favorita de los que prefieren dejar de lado un plato de comida con tal de poder saborear un rico postre, además de que visualmente es colorida y decorativa.
Un vez leí un libro de una famosa chef (Ina Garten, o mejor conocida como Barefoot Contessa), en el que decía que a veces en sus cenas muy formales le gustaba incluir un elemento sorpresa para romper con la seriedad y sobriedad del evento y muchas veces lo lograba con un postre divertido y nostálgico. Creo que esta receta que recuerda a un postre de la infancia podría ser ideal para aplicar en este caso y sorprender a sus amigos o invitados con algo divertido y diferente.

Ingredientes
1 pote de queso crema de 8 onzas

½ taza de azúcar en polvo
1 cucharadita de vainilla

1 cucharada de leche evaporada
Grageas decorativas de colores

16 galletas de chocolate chips o de M & M (o su galleta favorita).
Procedimiento
En un tazón mezclar el queso crema con el azúcar, la vainilla y la leche.
Batir con una batidora de mano hasta que todo se mezcle bien. Llevar a la refrigeradora por unos 15 minutos, hasta que la mezcla endurezca un poco para que sea más fácil de manejar.
Colocar un poco de la mezcla sobre una galleta y cubrir luego con otra para hacer una especie de sandwich hasta hacer 8 sandwiches.
Decorar cada una con grageas de colores por los lados.
Refrigerar hasta el momento de servir.