El tráfico ilícito de humanos para diferentes fines está experimentando un rápido crecimiento, que afecta a al menos 2.5 millones de personas en el mundo, las cuales están atrapadas en las redes de lo que han denominado "esclavitud moderna".
Panamá no escapa a esta realidad. En 2014, el Gobierno de Estados Unidos emitió un informe en el que destaca que la nación "es un país de origen, tránsito y destino para hombres, mujeres y niños víctimas de la trata sexual y el trabajo forzado".

Además, destaca que la mayoría de las víctimas de trata panameñas son explotadas en la trata sexual dentro del país.
"La mayoría de las víctimas de trata extranjeras encontradas en Panamá son mujeres adultas de Colombia, países vecinos en Centroamérica y de la República Dominicana. La mayoría de estas mujeres migran voluntariamente a Panamá a trabajar, pero son explotadas en la trata sexual o, en menor grado, en la servidumbre doméstica", dice el documento.
En 2011, la Asamblea Nacional aprobó la Ley 79, en la que se prohibe todas las formas de trata, con condenas de 15 a 30 años de prisión, dependiendo de la naturaleza del delito. Además, se creó una comisión para su combate.