Reunirse los familiares y amigos en una casa de la vecindad, para decir cuentos, leyendas, sucesos y ejemplos ocurridos a los profanos durante los días de Semana Santa.
Decirlo bendito el ahijado al padrino.
Rezar el Ave María a las seis de la tarde, al momento de tocar las campanas de la iglesia.
Enterrar a los muertos vestidos con mortajas que hayan sido cosidas a mano con puntada "alante". Deben ser mujeres adultas que cortan y cosen la mortaja. El cordón de la mortaja lleva siete nudos que deben ser hechos por siete mujeres distintas.
Quitarse el sombrero al pasar frente a un cementerio.
Persignarse al pasar frente al cementerio.
Hacer comidas y bebidas para brindar a los visitantes el día de San Juan (24 de junio).
Que la Tulivieja o Tepesa nunca dejará de llorar, porque jamás encontrará al hijo que echó al río.
Que el ombligo del mar es una profundidad sin canto. Basado en los métodos que utilizaban lo curanderos del pasado para curar a los enfermos, esta obra se enfatiza en las dos fuentes del Curanderismo de Antaño, dos materias que estos recetaban a los enfermos para curarse, la Botánica y la Zoología.
Incluye además, una lista bastante extensa de plantas y enfermedades, escritas en el lenguaje del curanderismo, un recetario y nombres de algunos famosos curanderos de antaño.
Todas estas obras son el resultado de una evaluación, desde el punto más crítico y objetivo, en donde se resalta aquella inteligencia del hombre del campo.