“Me considero el mejor padre que puedo ser”.
Desde su punto de vista, como padre, ¿cuál de todas las escenas le costó más?
“Lo más difícil es pensar que pueda perder a mi hijo. Ni siquiera ahora puedo imaginarlo. Y tampoco fue difícil pensar lo que sería algo así. El mundo entero se desmorona. Todo se desploma de golpe. Y no importa la edad que tengas. Hablé con gente que tiene 80 ó 90 años, padres con hijos que se murieron y dicen "Yo siempre pensé que me iba a ir antes que él”. Pensar que vas a perder un hijo es devastador. Y la idea de la película, cuando mi personaje escribe una carta porque no quiere que lo recuerden mal, no lo hizo como una oportunidad para buscar el éxito como escritor.
¿Entonces podemos adelantar que el hijo muere en la película?
“Acabas de contar el final. Es como salir diciendo "El Titanic se hunde" (ríe). ¡Bastardo! Solo quería relacionar la muerte de la película con la forma en que murió David Carradine, asfixiado después de una extrañísima actividad sexual”.