Astrónomos británicos han estado a la cabeza de los trabajos mundiales para fijar el mapa de las estrellas en el universo y ahora lo están en el estudio de cómo se formaron las estrellas y las galaxias.
Se calcula que ya se conoce el 95 por 100 de todas las estrellas existentes en el universo, pero todavía quedan muchas por descubrir, ocultas en "la noche de los tiempos", cuando el universo tenía menos de mil millones de años.
Estos astrónomos han descubierto además que los quasares, las extraordinarias estrellas que brillan mucho más que cualquier otro objeto celeste, proceden de agujeros negros (regiones donde se crean enormes fuerzas gravitatorias de las que no escapan ni la luz) situados en el centro de galaxias elípticas.
Las radiaciones de enorme energía proceden de gases que eran absorbidos con enorme fuerza por esos agujeros negros.
Es posible que sólo mediante simulaciones de ordenador se llegue a saber cómo aparecieron las estrellas y las galaxias. Los científicos británicos están a la cabeza mundial de este tipo de simulaciones.
En 1996 se dio un gran paso adelante, cuando un equipo de astrónomos británicos y americanos descubrieron lo que identificaron como protogalaxias, es decir, galaxias primitivas, "vistas" en una fase inicial de su ciclo vital, en las que pudieron ver por primera vez cómo se formaban las estrellas a partir de las nubes de gases calientes que constituían el primer embrión del universo.
Estas galaxias primitivas fueron identificadas por su color azul, característico de las estrellas my jóvenes, observando en unas imágenes muy tenues captadas por el telescopio William Herschel del Reino Unido. También se observaron síntomas de que faltaban algunas partes del espectro de las radiaciones emitidas por esos objetos, lo que era de esperar al haber recorrido la luz una distancia tan enorme antes de llegar al telescopio.
Para ver cómo empezaban a formarse las estrellas, los astrónomos tenían que remontarse en el tiempo hasta situarse casi un 10 por 100 después de haberse producido el origen del universo, el Big Bang. Se calcula que el universo tiene unos 10.000 millones de años, por lo que la luz y otras radiaciones procedentes de estas galaxias, viajando a unos 300.000 km. por segundo, ha tardado 9.000 millones de años luz en llegar a la Tierra.
Las leyes de la causalidad establecen que esa luz y radiaciones han pasado por distintas nubes de polvo que inevitablemente habrán absorbido las de determinada frecuencia. Los científicos ya habían previsto su longitud de onda, por lo que se dieron cuenta de que faltaban en las imágenes de las protogalaxias.
De nuevo se volvieron a observar los mismos objetos con el telescopio Keck de Hawaii, que con su espejo de 10m. es el más potente telescopio óptico del mundo. Los datos volvieron a confirmar que los espectros de las radiaciones procedentes de esos objetos tenían todas las características de las primitivas galaxias.
La prueba final se obtuvo con el telescopio espacial Hubble, a partir de las llamadas observaciones de campo profundo, para lo que se habían hecho innumerables pruebas con el telescopio observando zonas aleatorias del espacio.
La clara visión de Hubble, que estaba situado por encima de la atmósfera, permitió observar muchas más galaxias primitivas con el mismo color azul y sin las radiaciones que faltaban anteriormente. El primer análisis detallado de estas imágenes del Hubble fue realizado por los astrónomos de las universidades de Cambridge y Durham.
El Dr. James Dunlop, del Royal Observatory de Edimburgo, Escocia, ha respondido a otra pregunta candente sobre el origen del universo, analizando los datos del Hubble. Así ha podido demostrar que los quasares, que son con mucho los objetos más brillantes del universo pero que ya no existen, produjeron sus intensas radiaciones como consecuencia del gas absorbido en los agujeros negros que existen en el centro de las galaxias elípticas, cuando estas galaxias eran muy jóvenes.
La intensidad de radiación de los quasares, que se ha podido ver tras miles de millones de años luz aunque eran mucho más pequeños que las galaxias, sólo se puede explicar por la fuerza gravitatoria de los agujeros negros y la consiguiente y enorme aceleración de la materia absorbida por ellos. Los mismos agujeros negros no emiten radiaciones y sólo se pueden detectar por los efectos de su enorme fuerza gravitatoria.
Con estas observaciones, los astrónomos tratan de explicar el origen del universo. Sin embargo, esa primera fase no se puede observar en la gama de luz visible del espectro, porque aparece oculta tras densas nubes de gas.
Otras preguntas sin contestar son por qué el universo, en su origen, no era totalmente homogéneo y cómo surgieron las irregularidades que produjeron el origen de las estrellas y las galaxias.
La respuesta más probable es que proceden de las llamadas fluctuaciones cuánticas, irregularidades aleatorias en la estructura del universo tras el Big Bang. Aunque no se pueden observar, sí se pueden simular en potentes super ordenadores.
Los físicos y astrónomos de la universidad de Edimburgo utilizan dichas simulaciones para hacer un modelo de las fluctuaciones cuánticas y su amplificación hasta convertirse en estrellas y galaxias en el momento de comenzar a expandirse el universo. Si sus modelos responden a la realidad, habrán demostrado que mediante simulaciones de ordenador se podrá reconstruir una parte de la historia del universo que ha sido imposible estudiar mediante la observación.