La producción de glucosa, la principal fuente de energía del cuerpo, es el proceso metabólico en el que más repercute una pérdida de peso excesiva. Además de perjudicar directamente a la actividad cerebral (éste es el órgano que más glucosa consume en relación a su peso), también altera la producción de otras sustancias importantes como la insulina, la adrenalina, el cortisol y la hormona del crecimiento.
Los principales síntomas de la hipoglucemia (baja concentración de glucosa en sangre) son: debilidad, cefaleas, ansiedad, ataxia (alteración de la capacidad de coordinar los movimientos) y, en casos extremos, delirio y coma profundo.
Esta se debe a la falta de colágeno y elastina, las dos sustancias responsables de su flexibilidad, explica el Dr. Daniel Candelas, dermatólogo de la Clínica Ruber de Madrid. Este fenómeno se concentra especialmente en el abdomen, los muslos, los glúteos, las caderas, el pecho y los brazos. Procura mantener la piel bien hidratada.