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Darién: Biodiversidad amenazada por la destrucción


Darién es considerada como una de las regiones de Centroamérica de mayor diversidad biológica y en ella existe una gran variedad de paisajes que van desde planicies litorales y costas bajas hasta colinas y zonas montañosas altas. Esta es la región de Panamá que más se asocia con selvas, manglares y ríos caudalosos; impresiones que vienen desde la época de la conquista, y aún persisten en la mayor parte de la población, en parte por la relativa inaccesibilidad del oriente del país.
Sin embargo, esta idea no concuerda con la realidad actual, pues el Darién es el principal receptor de colonos provenientes del oeste del país, y a la vez de una gran cantidad de actividades extractivas de sus recursos naturales. La explotación y uso no planificado de los recursos naturales de la provincia de Darién se da desde la época colonial con la explotación aurífera en la región norte del Darién, el siglo XVI, y recientemente con la extracción de corcho, tagua y madera con fines comerciales.
No obstante, el uso tradicional de los recursos naturales y la biodiversidad en Darién es imprescindible, en especial para las etnias indígenas, ya que desde tiempos ancestrales su vida ha dependido de actividades como la caza de subsistencia, la pesca artesanal y la recolección de productos del bosque (semillas, frutas, raíces). Adicionalmente, la utilización de los recursos naturales y la biodiversidad está relacionada con creencias mítico-religiosas, usos tradicionales, artesanales y la medicina botánica.
Las plantas son uno de los recursos más utilizados por las comunidades (uso alimenticio, medicinal, ornamental, artesanal, espiritual, materiales de construcción para sus viviendas). Además de su uso tradicional, las plantas también tienen un importante uso económico para algunas comunidades y sus moradores, a través de la venta de madera. En el ámbito comercial Darién se ha distinguido por ser la fuente de madera más importante del país.
Esta actividad, que ha estado principalmente en manos de grandes compañías madereras, es la que mayor impacto ha tenido en la provincia, ya que la madera es extraída para satisfacer no sólo al mercado nacional, sino el mundial. Normalmente el producto es comercializado a través de intermediarios de la ciudad capital, por lo que Darién no percibe ningún beneficio de esta actividad.
Darién es la provincia con la mayor cantidad de cobertura boscosa del país, ( 75% de su territorio y 37.5% a nivel nacional), también es la que más bosques pierde anualmente, según datos de la ANAM (INRENARE, 1995), que indica, además de la cobertura boscosa existente, la cantidad de bosque perdida en el país entre 1987 y 1992.
La cantidad bosques talados en Darién representa el 36.2% de la superficie deforestada en el país, lo que revela que en esta región se eliminó más cobertura boscosa durante esos seis años. Aunque esa cifra representa apenas un 8% de la superficie boscosa de la provincia para el año 1986, la tasa de deforestación de 50 mil hectáreas por año, aumenta a medida que las personas enfatizan la agricultura de subsistencia y ganadería extensiva.
Esta situación se volvió especialmente crítica en el último año, en el cual la estación seca resultó inusualmente prolongada y severa, como consecuencia del fenómeno de El Niño.
Para la estación seca del período 97-98, la deforestación causada por los incendios forestales incontrolados de Darién y la región este de Panamá, igualó las cifras citadas anteriormente para el periodo 87-92, según la información aparecida en los diarios locales. Sin embargo, cifras oficiales de ANAM para el periodo de diciembre de 1997 hasta junio de 1998,
revelaron que se perdieron 77,586 hectáreas de bosques y rastrojos por incendios forestales en todo el país.
Estas cifras son mucho menores que las publicadas en 1997 por el Consejo Centroamericano de Bosques y ¡reas Protegidas (CCAB/CCAP) de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), para el mismo periodo, que son de 146,860 hectáreas y 104,900 hectáreas de potreros, rastrojos y cultivos, para un total de 251,760 hectáreas afectadas por fuegos en todo el país.
Esta situación, grave por sí misma, es más preocupante porque muchos de los bosques que desaparecen son poco conocidos, debido a la falta de investigación en ellos. Aunque Darién ha sido foco de atención durante este siglo por parte de numerosas expediciones científicas, la mayor parte de ellas se concentraron en los grandes cerros (Tacarcuna, Pirre, Sapo), mientras que las áreas de la cuenca alta del río Chucunaque, las faldas de la serranía de San Blas, la cuenca alta del río Balsas y la parte sur de la zona limítrofe con Colombia, permanecen virtualmente desconocidas.
Si bien, estudios realizados indican la existencia de una gran diversidad biológica, que incluyen especies de amplia distribución y endémicas, conocidas sólo para la provincia de Darién, se presume que las condiciones de altura y precipitación que existen en las áreas montañosas de esta región (cerros Pirre y Tacarcuna), hacen de estas áreas un lugar en el cual pueden existir especies de plantas y animales, no descritos por la ciencia.
La designación legal del Parque Nacional Darién (PND), y otras áreas protegidas como el Corredor Biológico de la Serranía de Bagre, Reserva Hidrológica Serranía Filo del Tallo, Humedal Punta Patiño, Reserva Forestal Canglón, Reserva Natural Privada Punta Patiño y Comarca Emberá-Wounaan, contribuyó eficazmente para detener la migración sin control hacia las zonas montañosas y boscosas de la provincia.
Posteriormente, la designación en 1983 del PND como Reserva de la Biosfera, intenta consolidar la protección de estos ecosistemas, a través de una integración equilibrada entre la población y su entorno natural, y así satisfacer las necesidades humanas mediante la promoción del desarrollo ecológicamente sostenible.
Por esta razón es necesario que la planificación y manejo adecuado de todas las áreas protegidas dentro de la provincia de Darién se realicen a través de esfuerzos interdisciplinarios e interagenciales, reforzados por investigaciones científicas puras y aplicadas, así como también de una activa participación de los moradores locales, que garantice el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.
Nota: La autora es Directora de Conservación y Ciencia de ANCON


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47012
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América