La proteína p53, conocida como la "guardiana del genoma", no sólo detecta los errores que se producen en la replicación del ADN, como se creía hasta ahora; su principal facultad es identificar la presencia de genes potencialmente cancerígenos.
Ésta es la principal conclusión de dos artículos que se publican en la revista "Nature", firmados por el Grupo de Supresión Tumoral que dirige Manuel Serrano en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el científico Gerard Evan, de la Universidad de California.