Esta nueva muestra del artista venezolano nos enfrenta a una segunda visión en torno a una obra caracterizada, a la fecha, por cierta tónica surreal que da rostro a visiones surgidas del inconsciente pero enfrentado éste a la posibilidad de sobreponernos a lo que entendemos, mediando la costumbre, como una "realidad" objetiva y factual. El primer encuentro con la obra de este joven artista, nacido en Caripito en 1969,lo tuvimos en este mismo espacio de Arte, hace dos años. En ese momento inicial enfrentamos un conjunto avalado por esa misma percepción inicial: iconos, humanos y animales caprichosamente ubicados en atmósferas cotidianas, extrañas y ajenas a éstos y era este contraste del cual se desprendía el aparente desencuentros de visiones. De un lado, modernas y del otro, pasadas. En este 2000 anotamos la idea, particularmente en sus "galgos" intensificando ese nivel etéreo al ubicarse en piruetas en medio del aire, elemento por demás básico en todo el conjunto.
Fernández parecería transportarnos a lo largo de esa visiones, a claustros cerrados que parecieran contener, en contraste, la amplitud de un vacío interminable. En estos claustros vuelan, no solamente los galgos y figuras humanas -de fuerte reminiscencia clásica, éstas- sino también barcos de papel, sogas, briznas y aparatos que parecieran empujados por la propia imaginación de aquel que los ha creado y aquellos que los observamos. Es la suya, la de Fernández, una visión, una orilla de fuertes raigambres lúdicas y que nos invitan a ese solazarnos con lo que suponemos de manera estrecha, solamente como factual.
La estética figurativa a la cual pareciera ajustarse Alexis Fernández esta cercana a nombres mayores como los de Remedios Varos y Leonora Carrington, particularmente a la primera. Sin embargo se aparta radicalmente de ambas por la delicadeza del dibujo y la tersura de la composición. En las creadoras mencionadas, sobre todo en Varo, es predominante el imperio de lo intrincado, de la simbología, reiterada, asfixiante, de elementos que se entrelazan en la misma, la composición como si ésta fuese un sistema. Mucho más contemporáneo, aún dentro de esa duermevela en común,. Alexis Fernández es ajeno a esa simbología y sí es evoca atmósferas limpias de habitaciones y de exteriores luminosos en las cuales cada una de ellas es independiente de la otra y resplandece dentro de su unidad. En cierta forma al desorden surreal de la mexicana y la inglesa, el venezolano antepone el orden aún dentro de lo surreal.