No trate de decirle a Hayao Miyazaki, el afamado cineasta japonés de dibujos animados conocido como "el Walt Disney de Japón", que las películas para niños deben ser sencillas para tener éxito.
No después de que batió récords de taquilla en Japón con el filme "Spirited Away", una complicada trama de una niña de 10 años obligada a trabajar de sirvienta en una casa de playa embrujada, mientras trata que sus padres convertidos en marranos vuelvan a ser humanos, y de ayudar a un río dios a recordar su nombre.
"Hacer películas para niños... significa presentar la esencia de un mundo complicado", dijo recientemente Miyazaki. "Los niños entienden la complejidad y la incertidumbre de las cosas casi como son. No se les debería menospreciar".
"Spirited Away", es un misterioso recorrido a la tradición de "Alicia en el país de las maravillas", la historia de una heroína inmersa en un mundo secreto que la pone a prueba y que finalmente la transforma.
A lo largo de su desarrollo, la película toca temas como el poder del lenguaje, la importancia de la perseverancia y la magia del primer amor.
Los admiradores de los trabajos de Miyazaki, que incluyen clásicos "animados" como "Mi vecino Totoro", de 1988, y "Princess Mononoke", de 1997, reconocerán sus toques fascinantes, como lugares perdidos, criaturas de otros mundos y la presencia de marranos.
Miyazaki es famoso por su manera intuitiva de contar una historia, que comienza a trabajar sin haber terminado el guión y la va recreando durante el rodaje y la producción, como hizo con "Spirited Away".
Los resultados son a veces difíciles de lograr. "Existe la creencia de que tiene que haber mucha acción en el clímax de una película", dijo Miyazaki.
Actualmente él es uno de los mejores productores de nuestro tiempo y ha sido una gran fuente de inspiración", dijo John Lasseter, ejecutivo de Pixar y director de "Toy Story" que fue integrado a la producción en lengua inglesa de "Spirited Away", del realizador de 61 años.
Miyazaki estimula la actual fiebre de animación computadorizada que vive Hollywood, popularizada por "Toy Story" y afianzada aún más por la también taquillera "Shrek".