Por parte de las necesidades educativas especiales de niños con disfasia, hay que trabajar el lenguaje oral (comprensión y expresión en forma, contenido y uso).
Trabajar el lenguaje escrito (recuperación de los errores sintácticos, gramaticales y ortográficos) desarrollar repertorios básicos, como la atención, la imitación, la percepción, etc.
En la respuesta educativa los principios son de intensidad y larga duración, principio de precocidad.
Contextualizar los aprendizajes; primar los aspectos funcionales del lenguaje sobre los formales; principio de multisensorialidad (oído, vista y tacto); referencia al desarrollo normal y principio de ajuste a su tiempo de respuesta son algunas de la técnicas para tratar la disfasia.
Los padres pueden ayudar a su hijo brindándole la educación a temprana edad acerca de las drogas y el alcohol, estableciendo comunicación, siendo ejemplo modelo positivo, reconociendo y tratando desde el comienzo los problemas que surjan.
La fatiga, problemas al dormir, quejas continuas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente son señales claras.