El escritor Dr. Seuss es conocido por ser un pionero en la literatura juvenil. Cuando en 1971 publicó “El Lórax”, que contenía un mensaje fuertemente ecologista, se adelantó a su época. Y ese es el aspecto más fuerte que posee este filme para chicos –que también disfrutarán los adultos–, un fuerte compromiso con el medioambiente; como los millones de personas que viven en áreas urbanas, llenas de comodidades, muchas veces olvidan a dónde van a parar todos sus desperdicios más allá de la ciudad.
En el caso de la pequeña ciudad de Thneedville, termina siendo una especie de símil a la ciudad de “The Truman Show”, donde el afuera es algo que no se explora, hasta que Ted, un preadolescente, guiado por el amor (ya que necesita algo que no se consigue en la ciudad) deba salir de sus fronteras.
Thneedville es una ciudad donde no existen los árboles, nadie planta nada y todo es artificial, por eso cuando por amor, Ted desea conseguir una semilla para plantar un árbol (algo que ya nadie recuerda) obtendrá toda la ayuda de su abuela, para conocer la leyenda de por qué desaparecieron los árboles, y con ellos el oxígeno necesario para respirar bien, la famosa fotosíntesis.
Pero en una comunidad donde todo lo domina el abominable alcalde, que vende nada menos que el aire que usan los ciudadanos para respirar, no será fácil instaurar la idea de volver a la naturaleza.
Es de gran mérito que el veterano actor Danny DeVito preste su voz a la versión original en inglés, y también en otros idiomas como el español, lo que convierte a la voz de El Lórax (el pequeño sabio gruñón que habla por los árboles y la naturaleza) en un aún más cómico personaje, ya que habla en un extraño gringo-español.
El filme no obtiene ni el lirismo de las historias de “Toy Story” ni la nostalgia de la primera “Cars” (en eso los cerebros de Pixar siguen resultando insuperables), pero termina siendo una película tierna con un mensaje ecologista más que interesante. En los créditos finales, se podrán ver parte de las ilustraciones originales del Dr. Seuss, que también fue llevado a la gran pantalla en “Horton y el Mundo de los Quién”.
Amigo de la infancia.
“El Dr. Seuss ha formado parte de mi vida desde que era un niño y he pasado a mis hijos sus historias, especialmente “El Lórax – En Busca de la Trúfula Perdida”. Él nos enseña a estar conscientes de un mundo que es más grande que nosotros y que cada individuo puede cambiar las cosas”, declaró el director Chris Renaud.
La literatura de Seuss está vinculada especialmente a sus ilustraciones y los árboles del Serengeti sirvieron de inspiración para los árboles de Trúfula del libro. Por primera vez en sus libros, Seuss cambió la paleta de colores y usó el malva, el ciruela, el morado y hasta el verde salvia. El autor atribuyó este cambio de colores al estímulo de su esposa y como tributo a su ayuda, dedicó El Lórax a Audrey y Lark y Lea, sus dos hijas.
Un guardián de la naturaleza.
Los lectores jóvenes y adultos se identificaron con la historia de un niño que busca respuestas sobre lo que ha sucedido a los árboles. Desde cacahuates gigantes y ambiciosos empresarios hasta un sorprendido chico de 12 años y la chica de sus sueños, el mundo del valle de las Trúfulas y Thneedville está poblado con personas y criaturas de diferentes especies, como El Lórax (Danny DeVito en las versiones habladas en inglés y totalmente doblada al español) es el guardián del bosque y habla por los árboles. Es un cascarrabias bajito, gritón y mandón (dentro de una criatura afelpada y encantadora). Su responsabilidad como guardián es puesta a prueba cuando “El Una Vez” corta un árbol de Trúfula y amenaza con cortar más para su negocio. El Lórax trata de expulsar a “El Una Vez” del valle de las Trúfulas y le advierte que si perturba la naturaleza, la naturaleza se defenderá.
Se verá por primera vez a “El Una Vez” como un ermitaño viejo y amargado que vive en una casucha crujiente y deteriorada en las afueras de Thneedville. Él es el único que puede hablarle al joven Ted sobre el Lórax, los árboles verdaderos y qué les sucedió. Vamos a una secuencia retrospectiva en que “El Una Vez” es joven y que va con su burro Melvin a vivir al valle de las Trúfulas con la esperanza de hacerse rico. Luego de un inesperado enfrentamiento con el Lórax, “El Una Vez” promete que no talará más árboles. Pero cuando la codicia y los sueños de éxito lo dominan, él rompe su promesa, eventualmente cortándolos todos.