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“Amor”, una pequeña palabra que involucra un sinfín de sentimientos. Sabemos y entendemos que el amor es entrega, cariño, comprensión, tolerancia, respeto, bienestar, etc., etc., etc. Pero más allá de todo esto, el amor es una energía que nos une a distintos seres. Cuando hablo de esa “energía”, cabe mencionar todo lo que implica, me refiero a la conexión que tenemos con los demás, como el amor maternal, paternal, de hermanos, de familia, de amigos y de pareja. También existe el amor a lo que hacemos o como por ejemplo el amor a la naturaleza o a la vida misma.
Hay un tipo de amor que es importante y nunca estamos atentos de él. Hay un amor que es incondicional, que es duradero y que nunca te va a fallar. Ese amor está completamente loco por nosotros, ese amor es simple y sencillamente el “Amor a nosotros mismos”. A todos nos pasa, estamos tan pendientes de recibir afecto de los demás, que nos perdemos de disfrutarnos, de comprender lo grandes que somos, lo luchadores, los “echa’os pa´lante”, (como se dice a lo buen panameño) y lo extraordinarios que nos vemos cuando logramos lo que queremos.
Amarse a uno mismo no es vanidad, es estar claros de nuestras virtudes, talentos y gracias. Es saber que tenemos algo que aportar en este mundo, es sentirse seguros en momentos difíciles y de adversidad. El amor a nosotros mismos tiene diferentes elementos que son muy importantes mencionar:
Buena Salud: cuando nos amamos, estamos conscientes de que nuestra salud importa. Cuidar nuestra mente y cuerpo es primordial en nuestra vida. Sabemos que sin la salud no podemos conseguir nuestros objetivos. Una buena salud nos ayudará a vivir de manera tranquila, con plenitud y paz.
Respeto: cuando estamos locamente enamorados de nosotros mismos, entendemos en cada momento que debemos ser respetados, que no podemos recibir ningún tipo de insulto, golpes o que sencillamente no aceptamos ningún tipo de maltrato ya sea físico o emocional. Respetarse a uno mismo es saber que merecemos más de lo que estamos recibiendo.
Tiempo: muchas veces decimos “No tengo tiempo para mí”, esto es un error catastrófico. Siempre debemos encontrar un huequito en nuestro horario para consentirnos, para hacer algún deporte, algún curso o tan sólo hacer algo que nos llene y nos tranquilice, que nos desconecte de lo rutinario y nos haga sentir mejor. Cuando nos amamos sabemos que “YO” importo, y no es cuestión de ser egoísta sino de pensar en nosotros.
Dignidad: ¿Quién no ha sufrido por amor? El que diga que no, es un mentiroso. Cuando sufrimos una ruptura nos sentimos tan tristes y decepcionados que sólo vemos el lado negativo de las cosas. Sentimos que sin el otro no podemos vivir, nos estancamos en esa situación y llegamos a un punto de “ruego” para regresar junto a esa persona. Cuando nos amamos estamos claros de que el que quiere estar con nosotros hará lo imposible por estarlo, sin excusas ni cuentos. Y si no sucede esto, nos retiramos dignamente y sabemos que mejores cosas vendrán.
Talento: encuentra ese talento, eso que sabes que eres bueno, desarróllalo y no lo dejes escondido. Estoy segura que sabes que tienes una luz que anhela regalarte su brillo. Cuando descubrimos ese talento nos sentimos orgullosos de nosotros mismos y llenos de satisfacción.
En fin, el amor a nosotros mismos es la clave para vivir con felicidad y armonía, es el equilibrio que necesitamos para sobrevivir todas las batallas que se nos presentan en la vida. No lo dudes más y ve todo lo bueno que hay en ti, valora ese potencial que posees, desarrolla tus talentos, aprende, vive al máximo y así conocerás a esa persona increíble que hay en ti.