Que la gente empiece a asociar al Hospital San Miguel Arcángel (HISMA) con las palabras sensibilidad, humanismo, preocupación por el bienestar del paciente, empatía, es un compromiso que ha hecho suyo el nuevo director de este nosocomio, Dr. Serafín Sánchez.
En esta meta que se ha trazado necesita de aliados, y en buena hora conoció al empresario Nessim Bassán, quien es un apasionado por la fotografía, es pintor y es un enamorado de la naturaleza, cuyo esplendor captura con su cámara y sus pinceles.
¿Qué hace un judío en San Miguelito? ¿Por qué le importa? Es quizás lo que muchos se pregunten, tal como lo hizo el Dr. Sánchez cuando el Sr. Bassán le presentó su ambicioso proyecto.
El propio empresario Bassán explica que cuando de la búsqueda del desarrollo y la equidad social se trata, nadie puede ser un simple espectador, porque, en la medida en que más se involucren, el proceso es más rápido y con más garantías de éxito. Además, nadie es una isla en una sociedad. Lo que se hace o se deja de hacer afecta para bien o para mal a todos, más tarde o más temprano.
Como San Miguelito es un distrito con muchos problemas sociales donde hay mucha disparidad social, problemas a los que no se les puede dar la espalda porque son caldo de cultivo para que crezca la disconformidad y la violencia, que atentan contra la seguridad de todos, una forma de ayudarlo a progresar es crear las condiciones para que su población esté más saludable y cuando se enferma pueda recibir tratamiento oportuno, de calidad, profesional y con respeto a su integridad personal.
Por eso es que estos dos líderes sociales junto a un equipo de colaboradores se ha empeñado en cambiarle la cara y la imagen al HISMA y lo han convertido en un hospital galería, amigo y promotor de la naturaleza.
En pasillos, salas y otras áreas del HISMA se han colocado cuadros con fotos ampliadas de Nessim Bassán donde aparecen la flora y la fauna de este Panamá tropical en toda su belleza y variedad. Hasta se pueden apreciar animales en vías de extinción.
A la fecha, hay 43 cuadros y están en una fase para colocar 21 más.
Empresas privadas y colaboradores a título personal patrocinan esta actividad, ellos compran y donan los cuadros. El dinero recaudado se utiliza para hacer mejoras en el HISMA -adquirir insumos médicos y quirúrgicos, así como bancas y televisores para las salas de espera y adecuar una sala de descanso para los cirujanos- y los cuadros tienen sendas placas con el nombre de quienes los donaron.
Estos agentes de cambio social se pusieron a ver que suficiente tiene ya el paciente con el dolor, angustia y ansiedad derivada de su condición social en la que hay muchos vacíos, y su salud y vida están muchas veces como pendiendo de un hilo, y si llega a un lugar triste, lúgubre, falto de calor humano, corre el riesgo de deteriorarse más su salud y caer en depresión, por eso se quiso motivarlos con estas hermosas fotografías porque no se les quiere condenar a seguir en una zona roja donde en vez de esperanza llueven balas y malas noticias, queremos llevarlos a una zona verde, donde haya espacio en su vida para la esperanza.